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Teutoburgo, cría cuervos….

Tácito: “En el campo, los huesos de los soldados se hallaban esparcidos allí donde habían caído, en su puesto o intentado huir. Había pedazos de armas y huesos de caballos y cabezas humanas sujetas a los troncos de los árboles.”

Recuerda, cuando hablamos en su momento del rigor histórico de “Gladiator” comenté que, entre otros muchos errores, cuando mostraban la batalla del principio Scott y sus asesores hicieron todo un ejercicio de ciencia ficción, la batalla nos mostraba unas legiones perfectamente formadas, en campo abierto, usando toda su capacidad táctica contra un enemigo con pintas de Cromagnon y tácticas tan gilipollas como el salir del bosque al grito de “unga unga” dejándose masacrar, ya dije que poco tenía que ver con la realidad, en ninguno de los sentidos, ni los romanos se mostraron tan eficientes, ni pudieron usar toda su capacidad militar y sobre todo, las diferentes tribus germanas no eran prehistóricas, tenían su organización y cultura y distaban mucho de ser tan gilipollas como la peli nos mostraba.

Muchos, muchos años antes de la época de Marco Aurelio (donde transcurría “Gladiator”) el Imperio Romano intentó invadir Germania, lanzaron varias campañas militares, Druso y Vinicio usaron hasta 100.000 hombres para conquistar las tierras al norte del imperio, con más o menos dificultades lograron asentarse en bastas zonas de Germania y establecer allí un proceso de “romanización”, aunque las fronteras nunca estuvieron seguras ni las tribus germanas dominadas, de hecho las escaramuzas de algunas de estas tribus eran constantes, no sólo en sus territorios sino haciendo incursiones tanto en la Galia como en el norte del Imperio, así pues Augusto, el primer emperador romano, recurrió a Publio Quintilio Varo para una nueva campaña que intentara de una vez por todas someter a las tribus rebeldes.

Varo disponía al efecto una fuerza considerable, tres legiones, caballería, tropas auxiliares.. en total unos 30.000 hombres, contaba además con la estimable ayuda de Arminio, un líder germano, pero educado en Roma, ciudadano romano y además jefe de una de esos contingentes de tropas auxiliares, era todo un aliado, ya que conocía la zona, tenía los mejores exploradores y podría avisar a Varo de las posibles emboscadas que los incultos bárbaros pudieran inflingirles, alguno de los consejeros de Varo trataron de advertirle de la poca conveniencia de dar tanta confianza a un caudillo germano, pero es que hay gente que ve fantasmas permanentemente, como Varo había visto “Gladiator” les comentó que era imposible la traición de Arminio, que los germanos apenas podían hablar, sólo los educados en Roma, y que como mucho les atacarían ahí en plan bravucón, en medio de una inmensa llanura y dejando previamente conformar las tropas romanas para la batalla.

Legión en bosque

A todo esto Arminio, cuando Varo no le veía, se partía la polla al ver cómo el Gobernador Varo le daba tanta confianza, tenía el mozo la sensación esa que tienes cuando, jugando al mus, te das mus negro con cuatro reyes y el rival te mete diez piedras a grande, bien, surge una pequeña rebelión y Varo desmonta el campamento y se dispone a hacerle frente, Arminio le convence que para llegar antes y seguros es conveniente que crucen el bosque de Teutoburgo, bosque ondulado, frondoso y con terrenos pantanosos, se comenta que Arminio le dijo que recordara “Gladiator”, que ahí no les iban a atacar, “además mira, he mandao mis exploradores y me dicen que no hay peligro alguno, y para que veas lo majo que soy, te dejo en medio del marrón, digo del paseo, y me voy a buscar tropas de apoyo entre mis colegas bárbaros, por si luego nos atacan al salir del bosque”, Varo emocionado y todo, ante la fiel disposición del caudillo germano, no consideró incluso el usar migas de pan para marcar el camino, cogió su columna, civiles incluidos y a cruzar el bosque, total, para dos ardillas que nos pueden salir.

Pero claro, los germanos, la alianza germana, con tribus como queruscos, marsios, chatti, brúcteros, usípetes y angrivaros, con el padre de Arminio, Segimero, al comando de la coalición, habían reunido hasta 25.000 hombres, habían talado árboles dejándoles en pié, en plan “luego le damos una patada y se caen contra las tropas romanas”, despejando zonas a posta para que los romanos pasaran por ahí, “que majos los lugareños, nos hacen el camino y todo, claro, son tan anormales” pensó Varo, la retaguardia romana fue lo primero que los bárbaros atacaron, quitando las provisiones, de pronto se desató una tormenta, los árboles comenzaron a caer sobre las tropas romanas, una lluvia de flechas y dardos también, y cuando ya se hartaron de emular a Guillermo Tell una horda bárbara asaltó las tropas romanas, ahí se evidenció que las legiones romanas, perfectamente preparadas para el combate en campo abierto lo estaban menos para el combate en zonas en las que no podían maniobrar, los germanos nunca atacaron además las columnas romanas en masa, sino en pequeños ataques que iban poco a poco diezmándolos y sobre todo desmoralizándolos.

Estos, los romanos de Varo, estaban dispersos, no preparados para una batalla que ni se esperaban, con sus líneas dispersas y separadas en varios kilómetros, Varo no salía de su asombro, cual Mouriño gritando “trampas trampas, árbitro, que es trampa¡” y más aun al enterarse que entre los enemigos estaba su coleguita Arminio, aun así, los romanos eran grandes soldados y resistieron, acudieron a su terreno, los claros, diezmados, pero aun con disposición para plantar batalla, pero como los gernamos no habían visto “Gladiator” en vez de ir a atacarles en el claro esperaron en los bosques cercanos, cada vez que un contingente romano intentaba traspasar el bosque eran atacados con saña, poco a poco la impotencia romana hizo que se tomaran decisiones equivocadas, separaron sus tropas, la caballería fue masacrada cuando intentaban llegar al Rhin, al poco las legiones romanas se deshicieron, sin apenas mandos que les guiaran, huyendo cada uno como pudo, siendo hostigadas en los días posteriores y en su gran mayoría aniquiladas, el propio Vario optó por el suicidio al verse derrotado, al verle varios de sus generales le imitaron, incluso las tropas que se rindieron fueron ejecutadas, tan sólo una pequeña columna al mando de Casio Querea (famoso por matar años después a Caligula) logró huir, se calcula que apenas un centenar o dos de romanos se salvaron del desastre.

Emboscada

El resto muertos, con las cabezas y las manos cortadas, con los prisioneros invirtieron el orden, primero les degollaban y luego ya, obedientemente, se morían ellos solos, los oficiales romanos quemados vivos, a lo largo del bosque estacas con las cabezas y las manos romanas, un espectáculo dantesco sin duda, cuando la noticia de la derrota llegó a Augusto este se la tomó muy a pecho, destituyendo a todos los mandos y miembros de su guardia procedentes de Germania y Galia y encomendando a su sobrino, Julio César Germánico, la misión de ir a reconocer la zona, rescatar los emblemas, águilas y demás en posesión de Arminio y sus colegas y darles un escarmiento, este Germánico sí que logró su misión, encontrando el lugar de la batalla, enterrando los cuerpos de los legionarios derrotados, recuperar lo perdido y hasta derrotar a Arminio en la Batalla de Idistaviso, apagando el levantamiento, eso sí, no lograron capturar al “traidor” Arminio, que sufrió un triste destino, cayendo asesinado posteriormente por sus propios hombres.

Las consecuencias principales de la batalla fueron que Roma desistió de la conquista de Germania, estableciendo fronteras en las tierras que ya tenían bajo control, haciendo algo similar a lo que harían posteriormente en Britania con el muro de Adriano, solo que con empalizadas, sólo cruzarían esta frontera en acciones aisladas, por su parte la figura de Arminio se convirtió en un mito germano, mito que ha pervivido hasta la actualidad, en definitiva, queda claro que las tribus del norte del Imperio no estaban subdesarrolladas, no eran gilipollas y tenían más recursos de los que el cine nos ha querido mostrar.

Dark Moor en la posdata, “Tarot” el álbum, el tema “Lovers”, tema sencillote, pero quizá esa es su gran virtud, a mí al menos me gusta mucho, pegadizo, un poco moñas, pero efectivo.

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  1. 28/04/2012 en 01:42

    ¡Vaya lección de historia que nos has dado! y como final sacamos la moraleja siguiente: del cine histórico americano no hay que hacer ningún caso.
    Feliz fin de semana

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    • 28/04/2012 en 09:30

      Bueno, mi querida Mercedes, no pretendo dar lecciones, sólo contar historias, sin más, intentando hacerlas entretenidas.

      Sobre el cine, ojo, cuando hago estas cosas las hago en plan curiosidad, yo siempre digo que las pelis hay que tomarlas como ficción, “Gladiator” me encanta, me parece un peliculón con mayúsculas, no tiene rigor alguno desde el punto de vista histórico si, pero, ¿qué más da?, lo que hay que tener en cuenta es eso, lo que tú dices, no creérselo en ningún momento, simplemente disfrutar de él.

      Y si ya ves la peli y te dices, “coño, voy a ver si lo que se cuenta es verdad o no” pues mira, ya ha servido para mucho, un documental suele ser más riguroso, pero no lo ve nadie, una peli de estas sí, creo que por muy equivocada que esté al final hace más bien que mal.

      Besos señora mía.

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  2. 28/04/2012 en 09:40

    A mi me encanta Gladiator pero es cierto que ya un hermano que le encanta la historia me contaba que situaciones bien contadas reales….pocas. Un abrazo y feliz sábado

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    • 28/04/2012 en 10:25

      Bueno, ya te contaré yo unas cuentas, aunque eso de “bien contadas” ya es exigir niña, que eres una exijona 😀

      Cuídate.

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  3. 28/04/2012 en 14:12

    Lo reconozco…. me han venido a la mente Asterix y Obelix…. ójala las guerras fueran así, de dibujos animados, sin huesos, sin sangre ….

    Después de la broma, excelente narración, no exenta de humor, (lo de Varo.. “trampa, es trampa, buenísimo”).

    Pero estoy contigo, Gladiator, una peli para pasar bien el rato.

    Saludos 🙂

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    • 28/04/2012 en 16:04

      Es que ver la cara de Varo al descubrir la traición debió de ser de traca, ahora, que avisado estaba cierto, ojo, que esta pasa por ser una de las mayores derrotas del Imperio, que mira que estuvo siglos.

      Besos reina.

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  4. 29/04/2012 en 01:01

    Y lo consigues. Puede que no sean tus post mas visitados estos. Pero en mi opinion, son en los que brillas

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    • 29/04/2012 en 11:25

      Bueno maestro, uno escribe sobre lo que le gusta, lo que le interesa, a veces claro, cuando hablo sobre una serie que sé de sobra que poca gente ha visto pues sé que ni va a comentar gente ni nada, o cuando hablo de ciclismo, también de historia claro, pero es eso, uno escribe sobre lo que le interesa, sin mayores pretensiones, aunque sean cosas como alguna de las que están por venir, un documental casi desconocido 😀

      Pero claro, la historia me gusta, mucho, y siempre etarña presente.

      Saludos.

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  5. José Céspedes
    29/04/2012 en 08:27

    Jamás pensé que iba a decir esto algún día, pero he visto de un modo más vibrante la batalla que si lo hubiera hecho en la oscuridad de un cine.
    Es increíble el ritmo que le confieres a tus textos; la razón es que nos hablas como si nos tuvieras alrededor en una hipotética partida en la que, después de mil conversación y cercano ya el amanecer, sale este tema y nos liamos con la última.
    Excepcional.

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    • 29/04/2012 en 19:15

      Hombre, yo creo que lo complicado es encontrar la historia a contar, reparar en ella, porque conocer la conocías, pero quizá olvidada, con cosas como esta el resto viene solo, poco hay que añadir 😀

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  6. 29/04/2012 en 10:57

    Ya marcando carácter estos germanos…
    Enhorabuena por el “detalle” y la amenidad de este post. Por el título, no me lo parecía ; – )
    http://www.20minutos.es/noticia/437007/0/batalla/romanos/aficionado/
    Un abrazo.

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    • 29/04/2012 en 19:20

      Bueno, pues he visitado el enlace, realmente de confirmarse sería todo un descubrimiento, ya que hasta ahora no había constancia de grandes intentos de expansión hacia Germania, lo cierto es que aun produciéndose esa gran batalla lo impepinable es que la perdieran los romanos, ya que no volvieron a conquistar nada más al norte desde los tiempos de Cesar Augusto, como bien dice además la información, lo curioso es que esa batalla se debió producir justo en los años posteriores a cuando está basada “Gladiator”.

      Saludos moza.

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  7. Ana Azul
    04/05/2012 en 10:05

    Lección de historia en toda su amplitud. Ya sabemos que el cine se da ciertas licencias… Besos
    Ana

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    • 04/05/2012 en 12:06

      Sí, hombre, también es cierto que si llevas, por ejemplo, esta historia a la pantalla tal cual, quedaría tan gore que imagino que sería un trastazo en la taquilla.

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  1. 28/04/2012 en 16:09
  2. 30/05/2012 en 11:10
  3. 09/10/2012 en 00:03
  4. 29/06/2013 en 00:03

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