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El Gran Tim.

Tú vas viendo series y más series, unas te gustan más que otras, resulta que en esas que te gustan vas viendo los títulos de crédito y al final te das cuenta que muchos nombres se repiten, y te das cuenta que unos se repiten más que otros, y coño, al final resulta que muchos de los capítulos que más te gustan tienen un tío detrás de las cámaras en común, un tío como Tim Van Patten, un gran infravalorado, así que al menos yo pienso hacer un poco de justicia a su persona.

Tim Van Patten

Nuestro protagonista es neoyorkino, de Brooklin, nacido un 10 de junio de 1959, casado y padre de dos hijos, compañero de colegio mayor de Jerry Seinfeld y miembro de una familia dedicada a la pantalla, hermanastro de Dick Van Patten (“Con Ocho Basta”) y Joyce Van Patten (veterana del cine y participante de esa mítica “Infelices para Siempre”) y tío de Vincent Van Patten, ex-tenista, actor y director que ahora mismo presenta el “World Poker Tour”, también es sobrina suya Talia Balsam, actriz que sale por ejemplo en “Mad Men”.

Hablamos de un tipo que ha hecho de casi todo, actor en sus comienzos, guionista, director y productor, estando sus mayores logros unidos a la HBO, para ellos ha hecho de director en series como “Los Soprano”, serie por la que fue galardonado, “The Wire”, “Deadwood”, “Boardwalk Empire”, “Roma”, “The Pacific”, “Juego de Tronos” o “Sexo en Nueva York”, desde 2005 ha trabajado exclusivamente con ellos, antes lo hizo para gente como Spielberg en “Into the West”, para la FOX (“Keen Eddie”, “Pasadena”, “New York Undercover “), NBC (“Ed”, “Homicide: Life on the Street “) o CBS (“Touched by an Angel”, “Promised Land”, “Now and Again”), todo un curriculum en condiciones, a esto hay que añadir que hizo sus pinitos como compositor, aunque esto data de sus primeros años y no debió de quedar muy contento del resultado puesto que no ha vuelto a repetir.

En los últimos años se ha metido también en el oficio de producir series, siendo “Boardwalk Empire” y “The Pacific” sus dos primeras apuestas, también en esto va de la mano de HBO, con la que vive en permanente idilio, no es de extrañar, ya que la productora americana ha encontrado en él a su más rentable trabajador, mas él también ha mostrado respeto y admiración por varios de sus compañeros de viaje en HBO, como David Chase, David Simon o Terence Winter, se puede hablar pues de un idilio completo.

Su principal seña de identidad es elegir con gusto la puesta en escena, mostrándonos los hechos sobre todo a través de los personajes, sobre los que presta especial atención, si hay un asesinato nos lo muestra desde la óptica de alguien relacionado estrechamente con el acto, lo cual nos hace llegar sensaciones, sutiles en ocasiones, que nos hace percibir las emociones del personaje llevándonos un paso más allá de la simple acción, es de los directores que más jugo sacan de los personajes que le marca el guión, de los que te hace meterte en su piel, es sin duda un director de personajes, de actores, en una entrevista dijo: “Creo que sé cómo poner un actor a gusto, no sé el idioma, si hay un lenguaje, pero creo que cada actor viene al rodaje con sus propias necesidades y luego tienes que manejar en consecuencia”.

Aunque evidentemente no es sólo eso, ejemplo claro uno de los episodios que rodó para “The Pacific”, quizá el mejor, “Okinawa”, mostrando toda la crudeza de la guerra, de forma espectacular y a la vez íntima, pero incluso este capítulo es una prueba más de la importancia que para él tiene la perspectiva, las miradas, no le hacen falta diálogos para mostrarnos el horror, la angustia que sienten esos soldados que están viviendo algo realmente impactante ante ellos.

A partir de ahora, si no has reparado antes, que sería extraño, cada vez que empieces a ver un episodio de la serie que sea (este no trabaja en malas) y veas su nombre durante el intro presta atención, serás testigo de un cineasta (sí, cineasta, porque ahora mismo él hace más cine en la tele que la mayoría en la gran pantalla) fuera de lo común, alguien con verdadera clase, con gusto y con criterio, y que sea por muchos años.

Allen y Lande para la posdata, Magnus Karlsson (Primal Fear) es el responsable de este proyecto (y autor de todas las canciones) que no es otra cosa que un duelo vocal en tres entregas entre dos de las grandes voces del metal, Jorn Lande y Rusell Allen, el resultado es una música en la que la melodía y las voces son las grandes protagonistas, del LP “The Revenge” este tema, quizá el mejor, “The revenge” (premio, se llama igual que el disco, sí).

“The Pacific”, lo que pudo ser y no fue.

Cuando Steven Spielberg y Tom Hanks pensaron en hacer “The Pacific” debieron de tener en mente su anterior aventura juntos en una serie bélica, “Hermanos de Sangre”, sabían que si hacían algo parecido cambiando el escenario las comparaciones, que de todas maneras eran esperables, iban a ser obligadas, así que decidieron un cambio de estilo, con un presupuesto de lujo presentaron la serie en 2010.

Para llevar a buen puerto la serie contaban con la ayuda, entre otros, de uno de los directores más injustamente ignorados del momento, Tim Van Patten, algún día habría que recordar el curriculum de este hombre, actor, director, productor, en “The Pacific” ejerció de los dos últimos roles, como referencia tomaron varias novelas, con dos de ellas como principales, “Helmet for My Pillow” de Robert Leckie (James Badge Dale en la serie) y “With the Old Breed” por Eugene Sledge (Joseph Mazzello), ambos autores son los personajes principales de la serie junto a John Basilone, este interpretado por Jon Seda, un habitual de HBO, presente en “OZ” y “Treme”.

Ese es el principal error, lo que le hace desmerecer respecto a “Hermanos de Sangre”, mientras que en aquella seguíamos a un grupo de soldados, siempre el mismo grupo, aquí seguimos a tres personajes que ni siquiera llegaron a coincidir en el frente, acaparan el protagonismo con tres historias practicamente sin conexión alguna, los secundarios pierden peso, quedando desdibujados, otro error, se nota cierto maniqueismo a la hora de contar la historia, los americanos son unos guerreros implacables, parece que juegan con la play matando japos, estos son idiotas del culo que parecen más preocupados en correr a pillar las balas con su pecho que de otra cosa, en un capítulo se nos deja claro que los pobres yankis las pasaban putas en una isla porque no tenían apenas agua potable ni suministros, en una isla rodeada por su marina si ellos estaban así ni qué decir cómo estarían los japoneses, claro que esto es algo en lo que el cine y la tele yanki caen continuamente si exceptuamos cosas como “Cartas desde Iwo Jima”.

Más cosas que no me gustaron, en una miniserie bélica, de diez capítulos, dedicar practicamente tres o cuatro a los amoríos es excesivo, es como si pagas una mariscada y hay casi la misma lechuga que percebes, que metas un capítulo digamos que para descansar de tanta matanza pues vale, también el las guerras habrá sitio para la jodienda, pero se pasan.

Así pues, entre que se nos cuentan tres historias sin conexión y que se nos mete mucha paja (en plan fino, que no se masturba aquí ni Dios, que es de Spielberg), hay mucha desigualdad entre los capítulos, en toda serie los hay mejores y peores, importantes y de relleno, pero aquí directamente te ofrecen choped y jabugo.

Porque sí, hay jabugo, donde más luce “The Pacific” es sin duda en las batallas, se nota la pasta invertida, cruda como nunca antes se ha visto en la tele, incluida “Hermanos de Sangre”, Iwo Jima queda muy desdibujada y Guadalcanal lo muestran más como videojuego que como otra cosa, pero Peleliu por ejemplo es todo un espectáculo en tres entregas.

Mención aparte para el capítulo dedicado a Okinawa, sin duda lo mejor que he visto en mi vida en la tele cuando se trata de mostrar una batalla, simplemente acojonante, duro, muy duro, aquí la gloria deja paso a las miserias de la guerra, plasmando que no sólo los militares participan en ella, sin duda debió de ser el colofón de la serie, pero metieron un capítulo final dedicado al regreso a casa de los protas, que vamos, sobra como la suegra los domingos.

Así pues, es buena, pero irregular, tiene momentos muy buenos con otros en los que ahostiarías a alguien por cómo pierden el tiempo en chorradas en vez de mostrar lo que mayormente buscas en una serie bélica, tiros, como todo lo relacionado con Tito Spielberg es un producto familiar, es decir, hay muertos, sangre, cuerpos desmembrados pero nada de sexo explícito, para que lo puedan ver los niños tranquilamente.

Postdata, Helloween venía de un par de discos más bien mediocres, sobre todo esa tercera parte del “Keeper” casi avergonzante, así que cuando publicaron “Gambling with the Devil” las espectativas no eran muchas, resulta que sin embargo les salió un LP realmente bueno, potable, recuperando la garra de antaño, variado pero casi sin relleno, de entre el album sin duda el temazo, al menos para mí, es este “Final Fortune”.

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