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“Azules y Grises”, la serie.

Es curioso cómo las cosas nos vienen a la cabeza, no me refiero a los piojos, me refiero a lo de dentro de la cabeza, la sesera, hace tiempo di fe aquí de un par de pelis de la guerra de secesión americana, lo llamé “Azules y Grises”, gran alarde de originalidad sí, el color de los uniformes de ambos bandos, la cosa es que yo me decía que algo escondido había por ahí. Recordé mi niñez, estaba seguro de haber visto una serie que se llamaba exactamente así, pero preguntaba y me decían, “Ah si, “Norte y Sur”“, no, era otra, es más, me acordaba perfectamente de una escena concreta, un apresamiento de unos soldados enemigos con un fusil descargado, la cosa es que miraba por los interneses de la vida y nada, no la encontraba, hasta que sí, llegó el día que di con ella, en versión original, pero sí, existía, “The Blue and the Grey”, “Azules y Grises” en cristianés.

Algunos años antes de que la ABC estrenara “Norte y Sur” la CBS hizo lo propio con esta miniserie, hablamos del año 1980, ya ha llovido, dirigida en su totalidad por Andrew V. McLaglen, responsable entre otras de “Chisum”, tenía también grandes nombres en el reparto, Lloyd Bridges, Stacy Keach o Gregory Peck.

Azules y Grises

Lo primero que hay que decir es que ha envejecido de cojones, de narices que diría alguien no tan malhablado, teniendo en cuenta que han pasado 30 años de no ser por lo jóvenes que se ven las estrellas antes mencionadas bien pudiera pasar por una serie relativamente nueva. La historia en sí es menos densa que la de “Norte y Sur”, explota el tema de las familias divididas por la guerra, pero tiene menos chicha.

Dedica, eso sí, mucho más tiempo a la guerra, a las batallas, pero claro, hablamos de los años 80 y hablamos de televisión, se nota mucho la falta de presupuesto, estás viéndola y en ocasiones más parece que lo que estás viendo es una representación de esas que se hacen en pueblos que en su día vieron la batalla, queda algo cutre, no escandalosamente cutre, pero lo dicho, hay lo que hay, alguno de los extras hasta parece que se está partiendo el nabo en medio del fragor batallil, ahí como pensando más en el cordero de después del rodaje, se me ocurre que quizá habiendo dedicado los mismos dineros en menos tiempo la cosa hubiese resultado algo mejor.

Tú seguro que te preguntas, ¿merece la pena verla?, pues mira, estoy casi seguro que no, que mejor lo dejes, a mí me ha gustado bastante, evidentemente no me acordaba de prácticamente nada, por aquellos tiempos uno tenía escasa consciencia y en estos ya la memoria no da para tanto, pero como el trasfondo me interesa pues eso, estas cosas las suelo ver con interés, evidentemente es esa condición indispensable para que la pudieras ver, que te gustaran estos temas, si no olvídate, porque aparte de la guerra en sí poco más hay, apenas pinceladas.

Tiene un par de cosas interesantes, explota bastante bien el lado más de comedia, con momentos realmente cachondos, como esa escena que recordaba de crío, o un baile al que son invitados dos yankis tras las líneas enemigas, también los diálogos, bastante currados, ahora, el ritmo no es que sea su fuerte, los personajes en su gran parte están totalmente desaprovechados, desdibujados, aparecen y desaparecen sin más, en definitiva, realmente no me extraña que no haya quedado un mayor poso de “Azules y Grises” en la historia televisiva.

¿Sacar alguna utilidad?, bueno, claro, una cosa antes, si eres mujer y de casualidad has llegado a este punto mejor pasa del tema, si eres hombre y no eres un salido también, el resto, o sea, todos menos Juan, continuad. Somos ruines, depravados, sin escrúpulos, así que nada, ponedle esto a la moza, desconectad la tele, internet, que la tenga que ver por huevos, ahí en el sofá, como además es subtitulada no aguantará mucho, entonces es tu turno, a tocar tetamen, si de casualidad se despertara, “Eh tú, qué coño haces¡”, pues tú te acuerdas de “Fringe” y le cuentas la movida del experimento científico malvadísimo que le implantó imanes en sus turgentes flanes, a lo que ella responderá, sin duda además, “ya cabrón, pero es que la otra mano la tienes en mi potorro”, macho, ahí poco te puedo ayudar, es que lo tuyo ya es enfermedad.

Theatres des Vampires para la posdata, góticos ellos, italianos ellos, vampíricos ellos, curiosa banda, no es que me sea de muy muy agrado, pero algún tema resultón tienen, como este “Blood Addiction”.

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