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Posts Tagged ‘Sanidad’

La increíble historia del hombre que daba la mano flácidamente (segunda temporada).

Hace bien poco os conté de la historia esta del hombre que daba la mano flácidamente, en realidad solo conté el título, ante la avalancha de peticiones para desarrollar la historia me dispongo ahora a eso, a darle debida continuación. ¿Cómo?, pues explicando el por qué del título, al hombre este le decían que daba la mano flácidamente porque daba la mano flácidamente.

Bien, otro día seguimos con esa bonita historia, yo prefiero así, sin agobiar, ahora, te adelanto que la historia merece la pena, la de cosas que hace el cabrón, una historia vibrante como pocas, pero como aun no sé ni qué escribir no puedo concretar, ¿que cómo sé que le pasarán un montón de cosas interesantes?, porque a un hombre que da la mano flácidamente le tienen que pasar en la vida cosas espectaculares.

Vale, no llores, que sí, que te la cuento, aquí tienes la increíble historia del hombre que daba la mano flácidamente.

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La sanidad en crisis.

Hacerse viejo es una putada, sí, viejo, qué, ni mayor ni hostias, mi primera hija es mayor que la segunda y no es vieja, yo soy el menor de mis hermanos y camino voy, basta de eufemismos, llegar a viejo es bueno, mi padre es viejo y le quiero mucho, mi madre es vieja, también, mi suegra es vieja y la odio, pero no por vieja, por cansina y metomentodo, bien, pues eso, que aunque por fuera siga siendo ese atractivo joven, con biotipo atlético, fornido, varonil y encantador llega un momento que empieza a asomar el colesterol, la ciática, desgaste de piezas varias, esto es como un coche, encima no me cuido lo mínimo, lo único verde que me he comido han sido unas cuantas aceitunas, luego pasa lo que pasa.

Y pasa que una vez que empiezas a coger enfermedades pues coges hasta las que no tienen que ver con la edad, como la conjuntivitis, llevo una racha que para qué contarte, bien, pues nada, ahí estoy yo desangrándome por el ojo, terriblemente grave, para morirme, y voy al ambulatorio, resulta que uno trabaja de tarde últimamente resulta que el médico lo tienes a la tarde, pero vamos, que con semejante estado, casi terminal, acudes con la esperanza de que te atiendan, voy al mostrador, donde está atendiendo un bonito par de senos pegados a una funcionaria y le explico, “oiga, resulta que tengo el ojo con conjuntivitis, tengo médico a la tarde pero a la tarde trabajo, no están las cosas como para no ir a trabajar por una conjuntivitis, aunque sea un cuadro clínico como el mío, que me pueden contratar para “The Walking Dead”, mi teléfono es 555 69 69 y puedes llamarme si quieres una relación esporádica”, haciendo caso omiso a esto coge la tía y me dice que me tiene que atender mi médico, que me coja la tarde libre.

Chiste médico Tras explicarle que eso no es posible, de nuevo, me dice que bueno, que suelen poner un médico de urgencia para estos casos, que espere un rato, cojonudo, justo lo que necesito, nada, a esperar, te parecerá increíble, dado mi estado clínico, pero durante la espera no me sacaron ni una camilla, siquiera una mísera silla de ruedas.

Consulta y me dice que sí, que le diga a qué hora quiero ser atendido, “me da igual churri (a estas alturas ya había confianza), dámela un rato antes de salir tú”, bueno, en realidad me quedé en lo de “me da igual”, es por dármelas de exitoso con las mujeres, para cubrir mi triste vida, me dice que a partir de las dos de la tarde cuando quiera.

Anonadado, así me quedo, no puse los ojos como platos porque por la conjuntivitis apenas podía ni abrirlos normalmente, “te he explicado antes que por la tarde trabajo, si pudiera venir a la tarde no necesitaría ese médico de urgencia, iría al mío”, pues nada, que directamente me dice que me busque la vida entonces, que al día siguiente, sábado, hay un médico de urgencia en un pueblo de al lado, cosas de los recortes serán.

Bueno, pues resignado me dirijo a la farmacia, a ver si al menos allí me dan algo que alivie esa tremenda tortura que padecía, entro y le pido a la farmacéutica algo para el ojo, ella, la muy cachonda, me dice que mejor vaya al médico, sí, vengo del cine no te jode, le explico lo sucedido mientras mentalmente me la zumbo y ella me dice que como mucho me puede dar un colirio, mientras mentalmente me da un par de hostias por salido, a todo esto al lado una venerable señora, claro, hay que meter baza, escucha la conversación y salta que si un día a ella no la atendieron y eso que tenía una pulmonía galopante agravada por tres o cuatro cosas acabadas en “tistitis”, venga hombre, me vas a comparar, yo me estoy muriendo, una conjuntivitis es una pedazo enfermedad, capaz de diezmar planetas, ¿una pulmonía?, ¿y que por no atenderla estuvo diez días en la UCI?, vamos señora, por Dios, si además con lo vieja que es ya no merece la pena ni gastar en médicos, no me robe protagonismo coño, qué afán de notoriedad tienen algunos.

Lo que tiene, lo que me gustaría que quedara de todo esto es que sí, la sanidad pública está sufriendo ya recortes, no hay personal suficiente, todo está desbordado, claro, todavía no es grave, al menos no tanto como mis conjuntivitis, pero camino lleva, tú vas al ambulatorio, simplemente pides que un médico te mire, no es más que un par de minutos, te recete un antibiótico y a correr, entre otras cosas porque en las farmacias no te los venden sin receta, pues no, y no culpo a los médicos, ni a quienes ocupan el mostrador de recepción, quizá tampoco a los responsables de la sanidad, quizá es que no haya un puto duro para contratar un médico que se haga cargo de estas cosas, no tengo ni puta idea, solo que no me parece lógico, estás harto de escuchar que no se colapsen los servicios de urgencias de los hospitales, pues ya me dirás qué coño haces, y hablo de un día entre semana y por la mañana, en fin, preocupante.

Flowing Tears, posdata, gran tema este “Orchidfire”

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