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Soy un cabrón, pero simpático ¿eh?.

Soy un cabrón, además de cabrón cobarde, sí, no me duelen prendas en reconocerlo, hay que hacerlo, no pasa nada, ninguno de los que leeréis esto me conocéis en persona, puedo reconocerlo y salir a la calle igual de dignamente que antes, no hay problema. Sí, cabe la posibilidad de que hasta ahora te cayera bien, en fin, si es el caso, y tras leer esto cambias de opinión piensa que todo es broma, aunque te aseguro que es real real.

Chiste matrimonial Verás, todas las Semanas Santas que me toca librar sopeso, el único plan vacacional se limita a ir al pueblo, a casa de la suegra, con la mujer, las crías, la perrita, los cuñaos, las cuñáas, el suegro y lo dicho, lo que es peor, la suegra, un pueblo que no tiene ni un triste bar donde escapar, una familia católica, que te ve comiendo jamón y te mira como un pecador, “la vigilia cojones”, si se tratara de ir y hacer unas visitas por los alrededores pues nada, incluso lo pensaría, pero no, se trata de ir, estar por estar y como mucho ir a misa, acojonante plan.

Entonces, uno, de ser un tío íntegro, le diría a la mujer, “mira, tú vete donde te salga de los huevos, pero servidor no aguanta estar ahí, con tu familia, con tu madre sobre todo, es insoportable, o sea, que me quedo coño, y ya te puedes ir preparando para el polvo de despedida”, pero no, porque me gusta follar, aunque sea de vez en cuando, y para lograr compaginar el polvo del mes y el quedarme en casa debo ser un cabrón.

Así que me lo monto de tal manera que tenga que trabajar un día o dos, voy donde un compañero y le pido de rodillas que me cambie el turno, “pero si libras” me dice, “por eso coño, déjame hacerte un turnillo o dos”, claro, no hay problema, así que vuelvo a casa, ensayo en el ascensor cara de mala hostia y cuando llego suelto lo de siempre, “cagoenlaputa, tengo que trabajar el sábado, joder, otro año que no podré acompañaros, mira que me jode, con lo duro que se me hace estar sin vosotras estos días”.

“¿No lo puedes cambiar?”, me pregunta, “lo he intentado todo, incluso hacerles dos días por el sábado, imposible, te aseguro que más que me jode a mí no ir a tu pueblo no le jode a nadie”, ya está, conseguido, ahora sólo queda saber qué coño de día se van y te dejan en paz, “parece que estés deseando que nos vayamos”, te dice, “no cariño, es para saber cuánto tiempo más podré disfrutar de tu compañía”, “el martes a la mañana” te dice, ya ahí se me pone tiesa de la emoción, llega el martes, la cosa se retrasa, como siempre, tú ahí intentando mantener la cara de tristeza, pero la ansiedad te puede, cuando llega la hora de bajar las maletas las bajas todas de golpe, con la perra atada al tobillo, “Dónde vas” te dice la mujer, “hasta la tarde no nos vamos al final”.

Qué tortura, “¿un polvillo de despedida?”, “calla gilipollas, que estoy con la regla”, “juer, si llevas ya quince días”, “más llevas tú siendo un imbécil y no me quejo”, da igual, tú piensas en lo que piensas, la paz, la tranquilidad, porque sí, hace años la figura del “Rodríguez” se relacionaba con salidas nocturnas, fiesta, intentos de ligues, lo mío no, lo mío se limita a buscarme tumores en los testículos.

O tocarme los huevos, para que me entiendas mejor, bendito sofá, bendita comida preparada, benditas tortillas, a eso se limita, te parecerá poco, pero para mí es la gloria, sin chillidos, sin broncas, sin prisas, sin quehaceres, la cama sin hacer, el mantel donde comes lleno de migas (para cuando llega el sábado tienes ya para empanar un par de filetes), las pelusas pasando como en las típicas pelis del oeste, la ropa acartonada en el tenderete, hay veces que te da por explorar más allá del salón y ves la aspiradora, “quizá la pase luego”, te dices, “bah, qué cachondo eres dessjuest”, lo malo es que tienes que sacar un par de minutos al día para llamar a la mujer, a ver qué tal, cuánto las echas de menos, que cuentas los días para volver a abrazarlas, “qué gilipollas eres” te contesta, “¿Qué no vuelves hasta el lunes?” le preguntas, “vaya, se me va a hacer eterno”, hay que ser cínico sí.

Lo malo de estas cosas es que te malacostumbras, uno de por sí es vago, qué le vas a hacer, pero en estos días es que abusas, te jode hasta cuando te entran ganas de cagar, “joer, ahora hasta el baño, con lo lejos que está”, intentas aguantar, pena de no guardar algún pañal de cuando las crías eran pequeñas, de vez en cuando le echas valor y sales a la calle, a tomar un café qué se yo, por no poner la cafetera das dinero, nunca mejor dicho, te ven las pintas, “sí, es que sin mi familia estoy perdido”, hay que ser hipócrita de cojones, te lo juro, no hay vacaciones comparables con esto, con estos cinco días viviendo como un solterón, esto sí que es cargar las pilas.

Posdata, hasta los más duros tienen su corazoncito, Megadeth también, puede que el nombre de Megadeth te tire para atrás, no, hazme caso, dale al play, cuando te digo eso sabes que nada de guitarreos veloces, riffs diabólicos, voces chillonas ni nada por el estilo, este “Promises” es todo delicadeza, todo sentimiento, todo intimismo, un pedazo de tema sin duda.

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