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Posts Tagged ‘Presunción de Inocencia’

Inocencias, culpabilidades y perspectivas.

Este es uno de esos post que uno escribe por escribir, le pasa algo en el día a día y lo adorna con un par de reflexiones de esas de cuatro pesetas (que si antes valían poco ahora con el euro menos), al final resultará un cúmulo de ideas que difícilmente nadie comprenderá del todo, pero en fin, allá vamos.

Quisiera reflexionar sobre inocencias y culpabilidades, sobre todo de cómo dependiendo del caso nuestra opinión cambia casi radicalmente, ejemplo claro, el típico político corrupto, si es del partido rival le ponemos verde, si es del nuestro le seguimos votando, ¿acaso políticos con una gran sombra de corrupción a sus espaldas no han revalidado sus cargos con mayoría absoluta?, un mismo caso, robar, bueno hurtar, que ellos no roban, hurtan o se apropian indebidamente, un millón de euros, cuando lo hace uno que nos cae mal ya es motivo suficiente para pedir su dimisión, al revés, nos llenamos la boca de presunción de inocencia y de respeto a las actuaciones judiciales.

inocente

Luego está el tema de esos casos tan populares tipo Marta del Castillo, cuanto más asqueroso es el crimen más atrae la atención de los medios, más juicios paralelos en las teles y más claro tenemos todos quién es culpable, quién inocente y hasta qué pena merecen los primeros, evidentemente una buena ración de hostias, cuando hablé de “The Killing” hablé sobre el peligro de esto, si no la has visto y tienes intención de hacerlo pasa de párrafo, una chica asesinada, un tío que coño, parece culpable, todo indica que es culpable, aun no está ni encausado, ni siquiera detenido, pero aparece en todos los medios, le pilla el padre de la chica y le deja más para el otro mundo que para este, es inocente, pero como no necesitamos más que lo que nos muestra la tele para dictar nuestra propia sentencia eso nos la suda.

También está el tema de quién es el acusado, si es la estrella deportiva del pueblo, como Contador, haga lo que haga es inocente, mi madre solía decirme de peque, cuando juzgaban a Lola Flores que cómo iba a ser culpable con lo bien que cantaba, en realidad ambas cosas tienen que ver lo que los cojones con comer trigo, pero lo dicho, todos tenemos claro quién es inocente, quien culpable, no necesitamos siquiera conocer más detalles que esos que la prensa y la tele (muy objetivas y profesionales en la mayoría de los casos) nos ofrece.

Cuando surgieron los jurados populares se dijo que realmente todo el mundo podía juzgar, ya que todos somos capaces de distinguir el bien y el mal, como si eso bastara, ¿para qué queremos jueces entonces?, por medio está la libertad de una persona, pero da igual, por esa misma regla de tres cualquiera que lea media hora en wikipedia cómo operar una apendicitis debería poder hacerlo, pero nadie se lo plantea, una apendicitis es algo mucho más serio que meter a un tío en la cárcel 20 años porque es que “me pareció culpable”.

Porque en todos los casos en los que la tele nos muestra víctimas y agresores nos ponemos siempre del lado de la víctima, y nos entra una vena vengadora que vamos, somos capaces de ir con las antorchas por medio del pueblo a linchar a quien sea, hace unos años servidor solía ver la tele con la parienta, por aquello de ver si en un intermedio (que en ese tiempo uno se apaña) podía meter un poco, como lo que querías era meter veías lo que ella quería, entre otras cosas una serie llamada “Hospital Central” que bueno, mayormente era una porquería, pero tenía sus pequeñas cosas, en un capítulo los padres de un mozalbete tienen un accidente de coche, choque frontal, un coche se mete por la autopista en sentido contrario y taca, leñazo, bien, el mozalbete, con sus padres graves, se entera que en el mismo hospital está el ocupante del otro coche, tiempo le falta para querer ir a rematarle, curiosamente resulta que al final fueron sus padres los que se metieron en sentido contrario, consecuentemente debería ir donde sus queridos progenitores y ahostiarles, o como poco entender que la familia del otro lo hiciera, porque eso es en definitiva lo que querías hacer tú, pero no, ay amigo, cómo cambia la cosa.

Como todos somos tan buenos, tan honrados, tan cívicos, tan impecables, no somos capaces de ponernos en situación de un acusado, sólo de la víctima, pero, ¿y si uno de los nuestros es el acusado?, pues posiblemente ya no sea tan malo ni la víctima tan víctima, “algo habrá hecho”, y aquí llegamos a lo que me ha pasado hace unos días.

Tengo yo unos amigos que tienen un crío de la edad de las mías, bien, resulta que estos amigos han sido siempre de los de mirar a otro lado en el parque cuando su hijo las lía, porque el chaval, sin ser malo, tiene un gran problema de falta de control, no hay quien le llame la atención, ni le castigue, porque se pone como una furia, como mis amigos mayormente son unos huevazos para evitarse escenas recurren a la táctica citada antes, “si no veo que mi hijo hace cosas malas es como si no las hubiera hecho”, bien, como consecuencia de esto el chaval ahora pues es una especie de minitirano que hace lo que le sale de sus pequeños witos, yo iría pidiendo cita para “Hermano Mayor” y todo, desde luego no tiene muy claro los conceptos del bien y del mal, de lo que se puede o debe hacer y lo que no, bien, vámonos virtualmente al colegio.

Cuando sale en los medios algún caso de acoso escolar como siempre nos ponemos en el lugar del acosado, nos preguntamos cómo pueden pasar esas cosas, nos escandalizamos, sin reparar en que somos nosotros mismos los responsables, nuestro hijo la lía y es castigado, pues siempre ponemos pegas al castigo, por demasiado duro, aunque sea que en el recreo le den una galleta en lugar de dos, porque pobrecito, a ver si va a pasar hambre, minamos la autoridad del profesorado desde que están en educación infantil, así nos luce el pelo luego (menos a mí, que soy calvo).

El chaval de mis amiguetes y otros tres o cuatro resulta que un día, en el recreo, cercan a una niña y empiezan a amenazarla, incluso con la muerte, el tema es que meses antes el padre de esta niña ya advirtió a mis amigos que su hija se había quejado de la actitud de nuestro chaval, pero nada, “chiquilladas”, no pasa nada, evidentemente puede que las amenazas de muerte nunca se lleguen a cumplir, pero parece claro, al menos a mí me lo parece, que lo que está pasando esa niña no es de recibo, ni agradable ni conveniente, sabiendo además que es un tema que viene de tiempo atrás, el colegio actúa, castiga a la cuadrilla de acosadores como ellos creen conveniente, con cierta dureza, dos semanas sin recreo, eso para un niño es jodido, pues sí, ahora imaginad la respuesta de estos amiguetes mios.

Exacto, “no es para tanto”, “podían haberle castigado sin postre en el comedor”, “habría que ver qué les ha hecho esa niña a esos cinco pedazos de chavalotes que le sacan medio metro”, ni una palabra acerca de cómo piensan corregir el comportamiento de su hijo, ni una palabra acerca de cómo se deben sentir los padres de la niña o esta, para qué.

Helloween para cerrar, posdata habemus, “Chameleon” es el último disco de Michael Kiske con la banda, ya antes la había abandonado Kay Hansen, por lo que podemos hablar de este LP como una especie de puente entre los Helloween tradicionales y los actuales, con Deris, venían ya de un disco bastante flojo y en este Chameleon directamente defraudaron, no porque el disco fuera tan malo, sino porque no tenía nada que ver con lo que se esperaba de la banda, nada de power metal, mucho hard, mucho ritmo tranquilo y mucho experimento, dentro de este disco estaba “Longing”, para mí uno de los temas más tristes que he escuchado en mi vida.

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