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Posts Tagged ‘Mitos’

Y no me creíais.

Os pensáis que me invento las cosas, pero vaya, que no, que las cosas son como son, no hay manera, en fin, antes de nada, tú piensa en maneras de tirar el dinero, muchas, pero hay dos que están por encima del resto, comprarte condones y encargar estudios, de esas dos cosas precisamente va la entrada de hoy. ¿Qué estudios digo?, pues esos que encargan pagando un pastón para averiguar cosas que ya sabías.

Digo yo que no hace falta un estudio para llegar a la conclusión de que los calvos visitan con menos frecuencia las peluquerías y con mayor las clínicas de acortamiento de penes, sí, nos acompleja tener tanto volumen, son perogrulladas, en verano hace más calor y en invierno más frío, también, está claro, vale, en Euskadi no, aquí tenemos lluvia y granizo hasta en pleno agosto. Pero vaya, que todos sabemos qué quiero decir, que no hace falta ser muy listo ciertas cosas, mucho menos necesarios son ciertos estudios.

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Los Merovingios, esos injústamente “Reyes perdidos”.

Bueno, pues retomamos la historia, todo “gracias” a mis queridos y admirados, mas injustamente infraponderados Almaleonor y Juan, quienes en la entrada dedicada a los los hunos y Atila mencionaron a los “Merovingios”, pues nada, lo tomé como una sugerencia, vamos pues con la gente esta.

Reconozco que poco o nada, salvo el nombre, que te suena, sabía yo de los Merovingios, así que lo primero es hacerte con un buen documental al respecto, internet es la solución, coño, “Tres Merovingias y un cipotón”, pues vale, a verla.

Curiosa sociedad esa merovingia, matriarcal, salen más tías que tíos en el documental, siempre iban en pelotas, ellas se dedicaban a magrearse los senos mientras ataban al mozo a una silla, debía de ser una sociedad muy avanzada, ya que dominaban la vestimenta de latex, y pilas tenían, porque el consolador era de los vibratorios. Estaba viendo yo ahí atentamente el documental cuando entró la parienta y me mira, mira la tele, me mira otra vez, deja el bolso, suspira, estira el brazo, calienta, me vuelve a mirar y me suelta una hostia como un pan de pueblo.

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Te voy a dar un consejo.

Y eso sin pedírmelo, que es como suelen darse los consejos, quizá por eso te toquen tanto la moral, o los huevos si careces de moral, no sé, siempre he tenido mucho recelo ante los consejos, no a todos claro, está el típico de cocina… , no te cuesta compartirlo y siempre viene bien, pero otros, otros hay que tomarlos con muchas reservas.

Tú ponte, ese que te da “20 consejos para ganar en la bolsa”, coño, si yo tengo 20 trucos para ganar en la bolsa no voy a ser tan gilipollas como para dártelos, los pongo yo en circulación, eso es desconfiante, no me digas, ¿no querrá decir el tipo “20 cosas que debería hacer el resto del mundo para que yo pueda ganar dinero en bolsa”?. Consejo, imagen

Otros resultan curiosos al menos, por innecesarios, “Sé tú e intenta ser feliz, pero ante todo sé tú”, claro, muy bonito, ¿qué vas a decir?, “imita a todo dios, pero ante todo deprímete, que es la polla tío”, o ese amigo al que preguntas por un problema en el ordenador, qué se yo, un error de esos que todos tenemos, “llévalo a la tienda”, de puta madre, no se me había ocurrido macho, qué gran idea, ¿y comprar uno nuevo?, ¿eso no serviría también?.

Lees una revista en la consulta del dentista, ahí sale el guaperas de turno, a saber, pongamos al Cristiano Ronaldo, “10 trucos infalibles para ligar en una discoteca“, acojonante, él sólo necesita uno, aparecer por ella, sólo con eso tiene asegurado el zumo de braga toda la noche, tú más que trucos necesitas un milagro, qué digo uno, el recetario entero, o a la baronesa de rigor, dándote consejos para decorar tu palacio de verano, con unos tiestos que no te entran ni en la sala, “lo importante (te cuenta) es formar al servicio para cuidar el aspecto de la casa”, yo mi servicio no lo formo, como mucho lo reformo de década en década, o le limpio el inodoro y el lavabo.

Hay un consejo que realmente es acojonante, ese que te dice, “tú vete al hiper con la lista de la compra y limítate a ella, así controlas el gasto”, claro, tú vas, con tu lista, nada más entrar ves un pedazo de tele por dos euros y no la compras, total, no está en la lista, es como los vascos del chiste que van a por setas y se encuentran un rolex, como están a setas lo dejan. Otro estúpido, “no metas los dedos mojados en un enchufe”, a esto se podría añadir, no metas la mano en un cubo de agua lleno de pirañas, o no te tires por encima el aceite hirviendo de la sartén, son cosas por lo general bastante molestas.

Los hay estúpidos, los hay tan evidentes que son estúpidos, los hay innecesarios también, tú estás triste, has discutido con la mujer, te encuentras con una amiga, “anda, cuéntamelo” te dice, tú vas y le cuentas, esperando un consejo, incluso sexo, por qué no, al final te dice, “lo mejor es que lo hables con ella”, acojonante.

Luego está esa sabiduría popular, esos mitos, esos consejos que las ancianitas, madres y abuelas te dan de pequeño, “no se comen castañas crudas, que te entran piojos”, mira que le he dado vueltas a la posible relación entre comer una castaña (las de frutas, no un potorro) y coger piojos, o ese que aún hoy en día le dice la madre a la hija, “no se embota bonito con la regla, se estropea”, ¿tan envenenada tiene una mujer su sangre del periodo para que se contagie a un tarro de bonito por las manos?.

Están también los doblemente inservibles, ejemplo, los champiñones, te dicen, “para limpiar los champiñones no los peles, límpialos con un trapo húmedo”, a ver, coño, ¿realmente alguien ha pelado un kilo de champiñones en su vida?, no, a nadie se le ocurre, son champiñones, no naranjas, ese consejo es claramente prescindible, por obvio, pero el otro…. sí, un trapo húmedo… venga…. debajo del grifo y a tomar por culo. Otro muy cachondo, las advertencias de seguridad de algunos productos, un parasol para el coche, te dice “no conduzca con el parasol puesto”, sin palabras.

Lo curioso es que el ser humano es gente de consejos, los tenemos para todos, tú vas al bar y dices que tienes un problema de lo que sea, y tienes consejos para escribir un libro, lo que no se explica es el por qué si todos tenemos tanto consejo para cualquier cosa esté el mundo como esté.

“Murder”, uno de los últimos temas de Within Temptation” para la posdata.

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