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Posts Tagged ‘Líderes de Opinión’

¿Quieres ser un líder de opinión? Yo te cuento cómo.

Uno de los principales defectos que tenéis la gente normal, aparte de ser feos, es la envidia. Es probable que te digas que tú no, permíteme que me descojone, tú también, no pasa nada, hay que reconocer los defectos, repetid conmigo, “soy feo y envidioso”, “soy fea, envidiosa y me gusta ir a los hospitales a quitarles el respirador a los enfermos de gravedad”. Son cosas normales en los seres como vosotros, la gente normal y sencilla.

Yo soy líder de opinión, alguna vez te lo he dejado caer, no soy de repetirme mucho o sea que es probable que no me lo escucharas, en todo caso muy lerdo tienes que ser para no reparar en ello nada más leer alguna de mis muchas genialidades, es probable que te mueras de envidia cada vez que me leas, normal, ya te dije antes que ante todo la gente normal como tú tiene dos cualidades, sois feos y envidiosos. No te preocupes, ¿quieres ser tú también un líder de opinión? Yo te digo, faltaría más.

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Entrevista con el líder.

Nueva Orleans, Merikeit, risueña periodista recién licenciada encuentra trabajo fijo en la redacción del mejor periódico de la ciudad, luego se despierta del sueño, del sueño americano en este caso, despiértase juguetona, pero mira a su lado, a su novio recién licenciado en “técnicas de manipulación e insertado de vituallas embadurnadas en adobo”, lo que viene a ser vendedor de pinchos morunos. “Bah, no es calvo” y se va a la ducha, al entrar repara en un papel pegado en la nevera. Si, eran tan pobres que tenían la nevera en el baño, en la cocina solo les entraba un microondas, pero de ondas pequeñas. “Si quieres saber de un ser extraordinario ven a verme”… y una dirección.

Acudió rauda y veloz, porque rauda y a paso de caracol es complicado, llegó al portal número seis de la calle seis, le recibió el portero, “vaya tetas so guarra”, le dijo mientras se tiraba un eructo y se rascaba el culo expandiendo un avainillado hedor, “este debe de ser el tipo extra-ordinario” pensó Merikeit, pero no, le mandó subir al piso más alto, ahí una puerta. “Pase sin llamar”, así que dejó a llamar fuera y entró.

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