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Posts Tagged ‘Inglaterra’

Adivina qué, sí, otra vez a darle a Gibson.

Pues sí, nueva e injusta bañada de quien suscribe hacia Mel Gibson, digo injusta porque la mayoría de las veces él no es el director o el productor de la peli, tan sólo el protagonista, pero es que no se trata de ser justo, objetivo ni mesurado, para eso ya tenemos a nuestros imparciales periodistas deportivos, me cae mal el Mel, encima la peli de la que hablaré hoy es realmente curiosa para mí, tiene todo lo malo, tópico, manipulador y falso que suelen tener todas sus pelis, pero acentuado, a pesar de eso pues lo reconozco, es una peli que he visto en más de una ocasión.

Roland Emmerich nos brindó esta superproducción histórica allá por el 2000, entre los protas, aparte del Gibson, el desaparecido Heath Ledger, la bella Joely Richardson (Catalina Parr en “The Tudors”) y el villano, Jason Isaacs.

Como decía, más allá de la fidelidad histórica la peli presenta muchas cosas pues eso, dignas de comentar, ojo, es más que evidente que la entrada te contará prácticamente todo el argumento, no me llores luego. Gibson hace de Gibson, es decir, padre de familia numerosa entregado a la misma, encima viudo, tío recto, de firmes valores, ocurre algo que ya sucedió en otra peli de él, qué curioso, me refiero a “Braveheart”. Antes, espera, que claro, acabo de darme cuenta que ni te he dicho de qué peli estamos hablando, me ciego tanto con Mel que se me va la olla, podría disimular y ponerlo sin más al principio, pero en fin, que es “El Patriota”, “The Patriot” en guiri.

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“Downton Abbey”, inglesa hasta las cachas.

Vaya, anda que si me llegan a decir que llegaría a ver una serie como “Downton Abbey” hace años me hubiera partido la caja, pero no sólo la he visto, sino que encima me ha gustado, bastante.
Dos temporadas emitidas y una tercera confirmada para esta serie emitida originalmente por el canal de pago británico ITV, Julian Fellowes es el principal responsable de la serie, Hugh Bonneville, un veterano animal de la tele, es el que encabeza el reparto, amplísimo, entre otros la preciosa Jessica Brown Findlay, la menos agraciada Laura Carmichael, Jim Carter, Brendan Coyle, Michelle Dockery, Siobhan Finneran, Joanne Froggatt y entre otros, por no eternizarnos, Rose Leslie (que sale en la segunda temporada de “Game of Thrones”), Sophie McShera, que salía brevemente en “Survivors” y la acojonante Maggie Smith, otra veterana y verdadera alma de la serie.
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En Tierra de Nadie.

“Estar en tierra de nadie” todos tenemos claro lo que significa, término muy usado en fútbol por ejemplo, cuando un equipo se queda sin posibilidades por arriba y lejos del descenso, o en ciclismo incluso, típica etapa donde hay un grupo de escapados con diez minutos, salta un espabilado y se mete un palizón para quedarse ahí en medio, sin salir siquiera en la tele, pero sin duda alguna cuando este término alcanzó su significado más trágico fue durante la I Guerra Mundial.

Durante casi cuatro años exactos millones de soldados vivieron y murieron en las trincheras del frente occidental, mientras que en otros frentes la guerra seguía unos parámetros más o menos tradicionales, con una guerra que salvo excepciones como Gallipoli se podía considerar “abierta”, en este tras un primer avance rápido alemán los ejércitos se parapetaron en improvisadas trincheras, alcanzando la guerra el que ha sido quizá su punto más alto de crueldad y dureza en toda la historia, si hablamos de combatientes.

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¿Cómo se llegó a esa situación?, tras el comienzo de la guerra en occidente Alemania intentó lo que posteriormente logró en la II Guerra Mundial, un rápido avance de sus tropas para ocupar los países del Benelux, el norte de Francia y llegar a París, Plan Schlieffen se llamó la cosa, llamado así en honor de su padrino, Alfred von Schlieffen, que pensó en algo similar a lo que Aníbal logró en Cannas, mas este murió antes de que se llevara a cabo la cosa, sacrificaron tropas del frente oriental para disponer millón y medio de soldados dispuestos a invadir el oeste, en el este dejaron a medio millón para hacer frente a más de dos millones y medio de rusos (algún día hablaremos de una de las batallas más injustamente olvidadas de la historia y que se vivió en este frente), mientras que con ese millón y medio deberían derrotar a casi cuatro millones entre británicos y franceses.

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Invadieron Bélgica y Luxemburgo, entraron en Francia, derrotaron a los aliados en Lorena, Charleroi y Maubeuge, pero todo cambió cuando fueron derrotados en Primera Batalla del Marne, quizá la primera vez en la historia donde la aviación jugó un papel fundamental, aunque fuera como medio de observación del enemigo, tanto franceses como británicos movilizaron a todas sus fuerzas para parar a los alemanes, llegando a usar incluso a los taxis de la capital, París, para transportar de urgencia tropas al frente, los alemanes, más expuestos y en menor número se replegaron, llegaron a un punto, hicieron una cruz, excavaron y así nació la primera trinchera, al llegar los aliados frente a ellos no tuvieron más remedio que hacer lo mismo porque si no ahora los expuestos eran ellos, así poco a poco se crearon dos trincheras ininterrumpidamente desde el Mar del Norte hasta la frontera con Suiza.

No es asunto baladí este del origen de la cosa, porque se comprende ahora por qué aun siendo el sufrimiento grande en los dos bandos lo fue aun más en el de los aliados, los alemanes fueron los primeros en atrincherarse y por lo tanto fueron eligiendo el terreno más favorable, también dispusieron de más tiempo y sus posiciones siempre estuvieron algo más acondicionadas.

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En medio quedó esto, un espacio de tierra que oscilaba entre una veintena de metros y los casi trescientos, el infierno, quien haya visto por ejemplo “Largo Domingo de Noviazgo” podrá hacerse una idea de lo que significaba ese terreno, un grupo de soldados franceses es acusado de auto mutilarse y condenado no a muerte, sino a algo peor, a salir sin armas a tierra de nadie, un terreno asolado por los continuos bombardeos, donde salvo los agujeros de las bombas y los cadáveres putrefactos no había nada en lo que guarecerse del enemigo, cualquier intento de avance era fácilmente detenido por las ametralladoras enemigas, un terreno poblado de alambradas, restos de árboles destruidos, barro y vergüenza.

Pero, ¿cómo eran las trincheras?, como dijimos los alemanes llegaron primero, así que pudieron hacerlas algo mejores, más profundas, con más cemento y menos tierra, más impermeables, nunca eran rectas, sino en forma de dientes, para que fueran más eficientes contra los bombardeos, no era una sola línea, estaba la primera, ocupada sólo momentáneamente por observadores, una segunda con pequeñas guarniciones y que se usaba más como señuelo para atraer las bombas enemigas y una tercera, donde se apelotonaban en escasos metros regimientos enteros.

la ingeniería de la época se las ingenió para construir sin descanso trincheras y más trincheras a lo largo del frente para protegerse del enemigo y tener asegurada una segunda y tercera defensa caso de que cayera la trinchera más cercana al enemigo, Flandes, tierra ciclista donde las haya, fue el punto donde los aliados lo tuvieron peor, los alemanes allí eligieron el sitio más alto, los aliados a nada que cavaban encontraban agua, a pesar de que se intentaba acondicionar los suelos con planchas de madera los soldados que lucharon allí tuvieron más problemas con el agua que con la artillería, ametralladoras o francotiradores enemigos.

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¿Cómo era la vida en las trincheras?, pues un soldado medio iba turnando las diferentes trincheras, rara vez pasaba más de dos semanas en la misma, lo malo es que salvo cuando le tocaba descanso en retaguardia la cosa no variaba mucho, barro, humedad, enfermedades, piojos, además eran continuos los escarceos, las patrullas, no tanto las grandes batallas, aun así el índice de mortalidad de los soldados que se vieron en estas dobló por ejemplo al de los que lucharon 30 años más tarde en la II Guerra Mundial, la falta de medicamentos, sobre todo de antibióticos, hacía que una pequeña herida en un miembro derivase en gangrena y provocase la muerte, la higiene obviamente brillaba por su ausencia, así que las enfermedades y ratas campaban a sus anchas, la cercanía del enemigo implicaba que el peligro de caer bajo el disparo de un francotirador, del gas (usado también en esta contienda a nivel masivo por primera vez en la historia) o las bombas fuera grande.

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¿Todo era miseria en las trincheras?, no, las había tranquilas, sin prácticamente actividad durante toda la guerra, bien acondicionadas y que incluso se usaban como descanso de tropas de otros frentes, como las aliadas de la invasión de Dardanelos destinadas en Armentières, el cartel que acompaña este párrafo es el de la película “Feliz Navidad”, que hace una versión libre de unos hechos sucedidos en la navidad de 1914, donde ocurrió una breve tregua navideña entre los combatientes, sin llegar a esos extremos durante toda la guerra se vivieron momentos de confraternización entre ambos bandos, intercambios de alimentos, medicinas, tabaco… esto claro no gustaba nada a los superiores, que solían mover constantemente de posición a sus soldados para evitar estas situaciones o los instaban a disparar a esos “casi amigos”.

Pero lo habitual era el tifus, la disentería, el cólera, como dije al principio no había manera de recoger los cadáveres en tierra de nadie y estos eran focos de infecciones constantes, muchos de ellos no pudieron ser recogidos hasta acabada la guerra, con lo que quedaron prácticamente inidentificables, aun en estos días siguen apareciendo restos humanos en áreas donde se sucedieron grandes batallas como las del Somme o Verdún, en algunos lugares concretos el espíritu reflejado en “Feliz Navidad” permitía pequeñas treguas no firmadas para que se recogieran cadáveres, heridos e incluso se intercambiaran estos pero esto tenía sus problemas también, se aprovechaban estas treguas para efectuar pequeñas escaramuzas por sorpresa y esto cortaba la tregua constantemente, asimismo tampoco eran del agrado de muchos oficiales, con lo que rara vez pasaban de cortos espacios de tiempo.

11-11-1918, a las 11 horas de la mañana acababa la guerra, se sabía con antelación, tras cuatro años de lucha terminaba todo, lo lógico es pensar que después de tanto sufrimiento y ante la perspectiva de la ansiada paz esa mañana iba a ser tranquila, casi de despedirse de tus enemigos, así lo fue en algún caso, pero ese día también fue ejemplo de un dicho que se suele asociar a esta contienda, “leones dirigidos por borregos”, en referencia al valor demostrado por las tropas y la escasa preparación y el escaso nivel que demostraron sus oficiales, muchos de estos, del lado aliado, ordenaron ese mismo día once de noviembre ataques masivos, que no podían lograr nada estratégicamente, ya que los términos de la paz estaban ya firmados, pero que causaron miles y miles de muertos y aun más heridos.

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Alemania estaba asfixiada económicamente, sus aliados se desplomaban, a pesar de su éxito en el frente oriental la entrada de Estados Unidos hizo que vieran imposible la victoria, así se explica que fueran derrotados cuando todas sus posiciones estaban todavía en territorio enemigo, los términos de la rendición fueron duros, tanto que dieron pie al auge del nazismo y la vuelta a la guerra años más tarde.

Esta lucha de trincheras hizo que se viera algo que entonces era desconocido, y que no se ha vuelto a dar en tal grado jamás, el daño psicológico que sufrieron los soldados, la gran mayoría de supervivientes los padecieron, algunos no se llegaron a recuperar jamás, fue tal el horror vivido que salir ileso y sano mentalmente era algo poco habitual, la tasa de suicidios entre excombatientes multiplicaba la general, en definitiva, pocas veces la guerra ha sido más cruel en la historia, por no decir ninguna.

Postdata, Freedom Call en su versión más pastelera, “Queen of my World”:

“Los Tudor”, de verdad, no es tan mala.

Toca hoy hablar de “The Tudors”, en cristianés “Los Tudor”, serie producida entre otras por Showtime, cadena responsable entre otras de la exitosa “Dexter”, sale de la pluma de Michael Hirst, auténtico especialista en cosas de época medieval, es responsable de “Elizabeth, la Edad de Oro”, “The Borgias” o “Camelot”.

Los Tudor

Entre que la historia que cuenta es más o menos de las conocidas y que la han pasado por La Primera el argumento es conocido, la vida en la corte del Rey Enrique VIII de Inglaterra, sus polvos con diversas cortesanas, sus esposas, las seis, su consejo, sus políticas, sus aventuras con la Iglesia de Roma, básicamente eso es, al contrario de lo que sucede en series como “Roma” aquí el pueblo llano practicamente ni aparece o lo hace como meras excusas.

El reparto eso sí es de campanillas, Jonathan Rhys-Meyers, Sam Neill, Maria Doyle Kennedy (que fue la única premiada del reparto y aparece también en la anteriormente citada “Dexter”), Joely Richardson o Peter O’Toole son los nombres quizá más reconocibles del plantel.

Mucho se ha criticado a esta serie por su falta de rigor histórico, seamos serios, pocas lo tienen, incluso la antes citada “Roma” es un cúmulo de falsedades históricas, eso sí, es mucho más verosímil, cierto, “Los Tudor” peca de poner al frente de los personajes a actores y actrices mucho más jóvenes y guapos de lo que eran en realidad, hago aqui referencia a “Las seis esposas de Enrique VIII”, serie de los primeros setenta donde sí, Keith Michell borda el papel de Enrique tanto físicamente, donde parece un calco, como en el carácter del Rey, eso sí, las esposas por ejemplo en esta serie aunque se parecen mucho más a los retratos son mostradas en pantalla mucho más subjetivamente que en “Los Tudor”.

Tiene la serie personajes realmente atractivos, como el Cardenal Wolsey (Sam Neill), protagonista de una de las escenas, al final de la primera temporada, más redondas de la serie, Tomás MoroTomás Moro (Jeremy Northam), perfecto ejemplo de cómo mostrar en pantalla los horrores y sufrimientos que causa y padece un hombre haciendo lo que cree correcto o Thomas Cromwell (James Frain, uno de los vampiros de “True Blood”), para mí el Personaje, con mayúsculas.

Otro gran acierto son las diversas ejecuciones, muchas de ellas fieles a más no poder a cómo sucedieron, las de Ana Bolena, Catalina Howard o Cromwell sirvan como ejemplo, esta última realmente espectacular, sí, la serie rebosa de violencia, sangre y crudeza, no es para niños, si a eso le sumamos que nos hartamos a ver culos y tetillas pues tampoco para Spielberg y su público familiar.

Vamos ahora con lo que no me gustó, alguna de las tramas desaparecen sin más, sin que siquiera haya una referencia que las de salida, por ejemplo, el Papa le pide al Rey Francis de Francia que invada Inglaterra, nada se sabe más ni de la invasión, ni del Papa ni del pobre Rey Francés, la historia del Cardenal Pole y de Francis Bryan, uno intentando tomar el poder en Inglaterra y el otro persiguiéndole por media Europa de repente desaparece, también los personajes claro, sin más. Otra cosa, más bien detalle, que chirría es la presencia de personajes que aportan bien poco como los de Anthony Knivert o el último embajador francés, con el agravante de que encima en sus respectivas temporadas aparecen en los títulos de crédito, cuando otros, como el embajador español, con presencia permanente no.

La serie tiene altibajos, la primera temporada, con el enamoramiento del Rey y Ana Bolena se hace un poco pesada con tanto “te quiero, no, yo a tí más”, la segunda para mí es la mejor de todas, quizá porque cambiamos el amor por ejecuciones, la tercera y la cuarta tienen mucho relleno pero no están mal, eso sí, contando conque entre ellas se pierden algunas tramas como ya dije antes, al abarcar tantos años sólo los personajes de Enrique y Charles Brandon (Henry Cavill) aguantan, aunque hay sorpresa final.

En fin, que si bien no puede ser tomada como una lección de historia sí que entretiene lo bastante como para verla y quizá gracias a ella interesarse por una dinastía, Los Tudor, que dio varios de los reyes más famosos de la pérfida, Enrique, su hijo Eduardo, que definitivamente rompió con el Catolicismo e instauró la Iglesia Anglicana, María, Bloody Mary, que volvió al Catolicismo a base de quemar gente, y Elizabeth, La Reina Virgen, que volvió a retomar el camino anglicano, tiene interés y la historia se cierra, podría haber seguido con los reinados de los hijos, pero decidieron tomar la vida del Papa Alejandro y sus cabrones hijos.

Para la postdata algo grande, Mercenary es una banda danesa que mezcla varios estilos, entre el power y el death melódico, me une a ellos una relación especial, de sus discos hay muchos temas que no trago ni don un litro de Absolute y otros que me apasionan, como este Isolation (The Loneliness In December), que seguramente entraría entre los 15 o 20 temas de mi vida, canción realmente potente, evocadora, cautivadora.

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