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Posts Tagged ‘Guns N’ Roses’

Exterminando dudas, la suegra de ella no es suegra, es mamá.

Bien, es lo que tiene sacar documentos que debían permanecer ocultos de por siempre, cuando lo hice con LLUVIA poco tardaron Alterita o Mandarica en mezclar churras con merinas, menos mal que luego mi farmacéutica preferida comprendió el tema de las enormes diferencias que hay entre una suegra y una madre.

Porque no es ni parecido, suegra es la madre de ella, siempre de toda la vida de dios, la suegra de ella no deja de ser una segunda madre, podrás pensar que como a divagar sin sentido y al follar no me gana nadie quizá este razonamiento sea algo muy cogido por los pelos, vale, pues vayamos a demostrarlo como se deben demostrar las cosas, con un ejercicio de investigación en condiciones, pillaremos una mujer al azar, casada, y preguntaremos, así a la buena de dios, sin que exista más ánimo en esta entrada que el explicar las cosas con objetividad.

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Qué bonitas las ordalías.

Ordalías, Juicios de Dios, qué bonitas tradiciones medievales, la definición del asunto la tenemos más o menos clara supongo, eran esas pruebas que los acusadores hacían a los acusados en la referida Edad Media para dictaminar la culpabilidad o no del reo. Las ordalías han dado grandes frutos para el lenguaje, de uno de ellos, agarrarse a un clavo ardiendo ya te hablé, “poner la mano en el fuego” viene a ser otra. El funcionamiento de la ordalía es bien sencillo, pillabas a un acusado qué se yo, de ser un puto hereje de mierda, un rojo, maricón o cualquier fauna similar, le hacías permanecer, por ejemplo, una hora debajo del agua y si salía vivo era inocente, si moría pues bien muerto estaba.

Huelga decir que eficaz era eficaz la cosa, todos los métodos eran infalibles, coño, es que todos eran culpables, jamás la justicia estuvo tan atinada como en la Edad Media, no se salvó ni una puta bruja de los cojones, todas las que pillaban caían. Tú, con el ánimo de buscarle las vueltas a todo te preguntarás si acaso alguna vez no muriera algún inocente. El inocente eres tú, es probable que a algún acusado de sodomía la acusación le viniera grande, pero si no sobrevivía a la hoguera es porque Dios algo malo vería en él digo yo.

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Te invito a un té.

Uno no es muy de santos, por no decir nada, claro, conozco a Santiago de Compostela, a San Fermín, a Santurce y a Santander, pero por conocer a cuatro no te conviertes en experto, ni mucho menos, en realidad es un tema que me interesa más bien poco el de la religión, gracias a dios soy ateo 🙂

Hace un tiempo Tristesina, “el gabacho” me lanzó una propuesta, hacer una cosa en común, en un principio se trataba de irnos de juerga y ver cuál de los dos acababa con más tanguitas de trofeo, pero tras mirarnos y remirarnos acordamos que para hacer el ridículo y comprarlas a escondidas en los chinos mejor pasar.

Empero sí que acabó la cosa concretándose en algo, en concreto (de concretándose) en una serie de entradas dedicadas a los santos, hagiografía que se dice, mira, ni sabía yo que existía tal vocablo.

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Y Galicia y Euskadi fueron a las urnas.

Bien, esto no entraba en la operación esa que estoy llevando a cabo, la de intentar caerte como el culo, pero como han coincidido por fechas pues mira, tampoco es que una entrada dedicada a la política sea algo que haga caer bien, o sea que en el fondo es apropiada. Como sabrás el domingo tanto en Galicia como en el País Vasco se celebraron elecciones autonómicas. Siempre, aunque no las hayas visto, cuando hay elecciones suelo hacer una entrada al respecto, no para juzgar o valorar los resultados, sino para evidenciar algo, antes lo hice de diversas autonómicas, las generales o las de Asturias y Andalucía.

El objetivo es evidenciar que el sistema, y no la ley D`hondt por cierto, sino el abuso de circunscripciones, no representa la voluntad popular, a ver, sé, que me lo dirá alguien, que este sistema facilita la formación de gobiernos, por beneficiar a los partidos mayoritarios, pero uno piensa que si esa es la excusa pues avancemos en la división de poderes y elijamos al gobierno por elección directa, a doble vuelta, pero el poder legislativo, que es lo que se vota ahora, debe ser lo más escrupulosamente fiel a la volunta del votante, y ahora no es ni mucho menos así.

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Roubaix, el infierno que te lleva al Olimpo.

Pues estos días, como ya te he dicho, son un auténtico gozo para el aficionado ciclista, repleto de grandes citas, así será el resto del mes, esta semana se ha disputado la Vuelta al País Vasco, carrera siempre nerviosa, carrera siempre emocionante, sin mucha dureza, la justa, en píldoras, ratonera, con trampas allá por donde pasa, sorpresas en forma de rampas cortas pero de pendientes imposibles. Allí ganó Samuel Sánchez, ciclista que, aunque asturiano, ha ligado toda su carrera ciclista a Euskaltel-Euskadi , por lo que se puede hablar de victoria local, victoria además a lo grande, ganando la última etapa, una crono igual de ratonera o más que el resto de la carrera, victoria emotiva sin duda.

Imagen Roubaix
Pero sin duda la cita ineludible es la París-Roubaix, “El Infierno del norte” como se la conoce, la carrera más exigente del calendario de clásicas, con pavés hay muchas, pero ninguna con tantos tramos y tan duros como esta, si llueve esto es un verdadero ejercicio de épica sobre pedales, si no llueve el polvo hace su trabajo, maquina destrozahombres, caídas, accidentes, pinchazos, espectacular como ninguna, este carrera siempre nos muestra imágenes para el recuerdo, alguna de ellas acompañarán esta entrada, para que te hagas una idea de lo que supone correr por estas carreteras.

No se me ocurre mejor forma que mostrarte estas imágenes para transmitirte la dureza de la París-Roubaix, carrera prácticamente llana, sin rampas, sin muros, cuya única dificultad es pasar estos tramos de pavés, cada entrada en uno de ellos supone un ejercicio de supervivencia, sí que te puedo asegurar que para mí ver esta prueba es como para un cinéfilo ver “El Padrino”.

Ninguna otra prueba tiene tantos kilómetros (51) que transcurran por ese machacahombres llamado pavés, pavés en muchos casos cuya existencia data de tiempos de la Revolución Francesa, son muchos, pero encima mal conservados, desgastados por el tiempo, el tiempo referido a años, el tiempo referido a lluvia, viento, nieve, tierra además que sufrió como pocas la Gran Guerra (el sobrenombre del infierno del norte viene de esa época, y se refiere al escenario de la carrera y no a ella misma), tiene pues incrustada en sí misma la épica, el heroísmo, no hay carrera que más filias y fobias despierte dentro del pelotón que esta, muchos la aman, viven por ella, para ella, otros la odian, alguno prácticamente se dedica a correr Roubaix, muchos la han corrido obligados, hay que ser de otra pasta para dominar el bosque de Arenberg, Mons-en-Pévèle, Le Carrefour de l’Arbre, los más míticos y duros de los tramos
adoquinados.

Imagen Roubaix Este año sin duda la prueba estaba condicionada por la ausencia de Fabian Cancellara, que hace dos años dio una auténtica exhibición aquí, el ciclismo moderno está huérfano de grandes gestas, de pequeñas gestas, de intentos de mínimas gestas, repleto de miedos, de temores, de conformismos, encontrábanos además con la circunstancia de que el gran favorito, Tom Boonen, estaba en estado de gracia, él y su equipo, como además a Boonen le da igual el romper la carrera o no, puesto que al sprint pocos son capaces de mojarle la oreja lo presumible era una carrera controlada. Más controlada incluso si teníamos en cuenta que uno de sus principales rivales, Thor Hushovd, basa siempre sus opciones en eso, en llegar delante sin más, para jugársela también al sprint, para rematarlo teníamos que el equipo del noruego era la otra gran escuadra a priori, pocas opciones de una carrera loca teníamos, más bien el control absoluto, pero siempre queda la cosa de que cuanto menos esperes de algo más agradeces lo poco que luego te ofrezca.

Antes de contaros acerca de la carrera en sí quisiera, como prólogo, hablaros de Frédéric Guesdon, un ciclista francés, este es de los que aman Roubaix, camino de los 42 años, aún en activo, su plan era claro, alargar su carrera hasta aquí, hasta la París-Roubaix, la carrera que ya ganara en el año 1997, “su carrera”, allá por enero se fracturó la cadera en el Tour Down Under, daba igual, él cumpliría su parte, se recuperó a tiempo, contrarreloj para llegar a su meta, correr por última vez el infierno, pero el infierno no es romántico, no entiende de amores, es cruel, es amargo, tomó la salida, tuvo su ocasión de despedirse de su amada, pero su amada le devolvió el gesto de la manera más indigna, mandándole al suelo, así paga Roubaix a sus enamorados, con sangre, sudor y lágrimas.Imagen Roubaix

No fue el único, claro, si algo premia la París-Roubaix es la supervivencia, la selección clara, primero los débiles, luego pinchazos, caídas, accidentes, tropezones, cada paso de pavés una aventura nueva, mantenerse sobre la bici un milagro, se preveía algo aburrido, se preveía poco movimiento, ya te dije, luego la realidad nos suele sorprender, y vaya si lo hizo, de aburrida nada, carrera rápida como pocas veces se recuerda, ni un instante de tranquilidad, porque no eran segundos espadas quienes atacaban, eran Flecha, Ballan, Chavanel, la creme de la creme, a todo esto vuelve el pasado.

Hace dos años en este escenario, y previamente en Flandes, Fabian Cancellara ganó, hizo el mítico doblete de las piedras, lo hizo a lo campeón, desde lejos, como exige la entrada en la leyenda, Boonen ganando hoy entraba dentro de los mitos, si no lo estaba ya, su temporada era redonda, había ganado casi todo lo disputado, pero la sombra del suizo era alargada, así que el belga fue a la taquilla y solicitó entrada VIP.

Arranca Tom, arranca con él media Bélgica, rabia, a cada bote sobre el pavés sufre, pero más sufren sus seguidores, incapaces, rotos, encima aparece la temida lluvia, no en forma copiosa, pero sí lo suficiente como para formar el traidor barrillo, para humedecer aun más el verdín sobre la piedra, para hacer una trampa de cada curva, a Boonen le daba igual, exhibición grandiosa, qué campeón, los últimos kilómetros eternos, sufriendo al ver su cara, poderío, fuerza, descomunal fuerza, pero también sufrimiento, resoplidos, fatiga, extenuación, yo rezando a todos los Dioses ciclistas, “que no pinche, por lo que más queráis, que no pinche ahora, no sería justo”, puta Roubaix que no mima a sus hijos, eterno sinvivir, hasta que él mira a cámara, saca la mano y extiende cuatro dedos, te lanza su sonrisa, “nadie me quitará el cuarto, tú tranquilo”.

Y con su ánimo me sereno, me dedico a disfrutar, a verle entrar en el mítico velódromo de Roubaix, dar la vuelta de los campeones, ganar, detrás llegan otros, da igual, en días como hoy sólo hay ojos para uno, en Flandes Tom Boonen ganó, en Roubaix Tom Boonen pedaleó para ganarse la gloria, para entrar en el Olimpo.

Boonen

Guns N’ Roses, míticos, tras muchos muchos años de espera a finales de 2008 publicaron por fin un nuevo trabajo “Chinese Democracy”, sin la gran mayoría de sus miembros de antaño y sin demasiado éxito, de hecho te puedo contar que el disco para mí significó una gran decepción, no me llamó ni la más mínima atención, eso sí, cuando Axel se pone a cantar al amor se sale, dentro del álbum una balada, “This I Love”, acojonante, preciosa, perfecta.

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