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Espartaco y las diezmas.

Bueno, resulta que como todavía hay que esperar al estreno en España de la nueva temporada de “Spartacus” puedo hablar del tema como a mí me gusta, alejado del ruido y el bombo de la actualidad, podía haber titulado esto “El Auténtico Espartaco”, pero es que en realidad tampoco me apetece entrar a valorar la precisión histórica de las pelis acerca del gladiador tracio, sobre todo de aquella en la que le daba vida “mentoncitos” Douglas, evidentemente la serie tiene muchas virtudes, pero no está, ni de lejos la del rigor histórico, tardaría menos en decir en lo que acierta.

Gladiadores

Tampoco, como siempre vamos, quiero descubrirte ahora Roma, me refiero a que no te voy a contar nada que no sepas, entiendo que eres un tipo o una tipa culto y preparado y que sabes de sobra que el cine siempre exagera todo, vamos con el tema entonces, ¿qué eran los gladiadores?, pues sí, más o menos eran lo que la pantalla nos ha mostrado, unos tíos cachas y superentrenados que entretenían al pueblo y sobre todo a la gente pudiente de la Antigua Roma, tanto durante la República como durante el Imperio, con alguna sobrada como la de Nerón metiendo en la arena a centenares de senadores y ciudadanos de las altas esferas o Trajano, que en algo más de cien días hizo que se batieran el cobre 10.000 gladiadores, pero lo normal era que actuaran en fiestas privadas o en combates en los circos durante festejos varios, es más el fenómeno de los gladiadores surgió en un principio en los funerales de la población más rica de Roma, como homenaje a los difuntos y como parte de los ritos propios del funeral.

Algo que el cine siempre ha exagerado es la tasa de mortalidad de los gladiadores, en realidad era raro ver morir a alguien en la arena, los que lo hacían solían caer luego, a causa de las heridas, cuando sí que morían dentro del circo también era casi siempre porque no había más remedio, sus heridas eran tan graves que casi casi era cuestión más de ahorrar sufrimientos que de otra cosa, y de una exageración a una mentira, todos hemos visto en el cine la escena en la que el gladiador derrotado está a merced del victorioso, este mira al César y el César hace un gesto, pulgar hacia arriba, perdón, pulgar hacia abajo, muerte.

Pues no, el pulgar hacia abajo significaba perdón, la idea era que eso representaba que el gladiador que ganaba el combate debía echar sus armas al suelo y así perdonar la vida del perdedor, la seña para que acabara con la vida del rival era poner el pulgar de forma horizontal, simbolizando que debía de rebanarle el cuello, otra cosa que ha llegado a nuestros días era la espada que el gladiador recibía en símbolo de su libertad, la tradición nos la muestra de madera, en realidad era como las que usaba en combate, pero sin filo, evidentemente (y ahí si que ha acertado no sólo el cine, sino hasta la serie) no todos los gladiadores eran esclavos, ni mucho menos, un gladiador recibía mucho mucho dinero y mucha fama, por lo que era una salida más que recurrente para ciudadanos libres en busca de dinero, es más, hasta gente de la aristocracia de la época llegó a pisar por voluntad propia la arena, incluidos emperadores, como Calígula o el Cómodo que “Gladiator” nos mostró en el cine (aunque apenas tuviera que ver el personaje con el Cómodo real).

Bien, haz memoria, busca las diferentes pelis, documentales o series que hablan del tema, ponle imagen a la figura del gladiador, altos, musculosos, fuertes.. ¿eran así?, pues no parece, al menos eso se desprende de estudios como uno que hicieron en la Universidad de Viena, que llegó a la conclusión de que la dieta de los combatientes se basaba en cereales, frutos secos y verduras, en grandes cantidades, básicamente eran cebados como cochinos, al analizar los restos de un centenar de gladiadores llegaron a la conclusión de que tenían más pintas de luchadores de sumo que de culturistas, eran bastante orondillos vamos, algo que apenas ha perdurado en la historia es que sí, también hubo gladiadoras, alguna de ellas famosa, como Achilia y Amazona, la diferencia es que las mujeres que combatían prácticamente siempre lo hacían por propia voluntad.

Bueno, pues podía enrollarme mucho con el tema, pero es que no quiero alargarme demasiado porque quiero hablarte de Espartaco y de Marco Licinio Craso, tranquilo, no voy a contarte ahora todo el tema de la rebelión de esclavos y tal, “Yo soy Espartaco”, sólo un detalle para mí interesante, bien, sabes de sobra que Espartaco realmente existió y que sí, lideró una rebelión de esclavos que trajo en jaque a la República, en realidad lo interesante del tema está, por una parte en ver cómo luchaban por un lado las perfectamente entrenadas en lo táctico legiones romanas y los perfectamente entrenados en la lucha gladiadores, al final pudo más la disciplina militar que la destreza con las armas.

También se vivió una curiosa competición que Craso mantuvo con Pompeyo y Marco Licinio Lúculo, estos habían sido enviados para “ayudarle” a derrotar a los esclavos sublevados, pero Craso lo entendió como una forma de intentar deshonrarle y quitarle todo mérito por la victoria, mérito que por cierto nunca fue demasiado, ya que en la época tenía mucho más merecimiento derrotar a un ejército como tal, o conquistar nuevas tierras, pero en todo caso Craso no quería ni por asomo que Pompeyo o Lúculo se aprovecharan en el último momento de su trabajo, así que se empeñó en acabar con la revuelta él sólo, bueno, él y sus legiones claro.

Y sí, lo logró, Espartaco incluso llegó a negociar su rendición, pero Craso quería la victoria militar, ya he dicho antes que la clave, como casi siempre, para la victoria romana, fue la disciplina y la táctica militar, el “ejército” de esclavos fue disgregándose y los restos derrotados en la Batalla del Río Silario, donde Espartaco resultó muerto, aunque su cadáver nunca se encontró, Craso derrotó a un Espartaco con el doble de hombres, gracias a la impericia del tracio en plantear una batalla en condiciones en campo abierto, pero en fin, que al final ves, me lío y de lo que quería hablarte es de otra cosa.

Todos sabemos que significa “diezmar”, una reducción proporcionalmente grande de una población, ejército y tal, bien, en la época que nos ocupa significaba algo bastante distinto, hablamos de la “decimatio”, una costumbre que Craso usó en la campaña contra Espartaco, ¿en qué consistía?, bien, debemos tener en cuenta algo, los legionarios eran soldados preparados y tal, pero en la lucha cuerpo a cuerpo los gladiadores les provocaban bastante pánico, así pues eran corrientes, sobre todo al principio de la campaña, los episodios donde los legionarios salían por patas al ver al típico coloso con el tridente, ¿cómo evitar el caos?, pues con la citada decimatio, la diezma.

La cosa era sencilla, si una unidad se retiraba se la separaba del resto del ejército, se agrupaba a los hombres en grupos de a 10, se sorteaba (incluso los centuriones entraban en la rifa) y al ganador, en vez de un jamón o una lata de espárragos se le premiaba con la muerte, con la muerte a manos de los 9 afortunados que se salvaban del castigo, el premiado podía morir de dos formas, lapidado o palos, el resto pasaba esa noche fuera del campamento (algo muy peligroso porque recordemos que se enfrentaban a un ejército de gladiadores), esto, que tampoco es que fuera muy efectivo en los precedentes, parece que esta vez si que cumplió su objetivo, no sólo hizo que un legionario se cuidase mucho de retirarse de la batalla sino que además hiciera lo posible para que tampoco huyera ninguno de sus compañeros, por lo que podía pasar.

Primal Fear para la posdata, alemanes, power metal, de las pocas bandas que a medida que sacan nuevos trabajos me van gustando más, tienen algún que otro temazo, como este “Face the Emptiness”

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