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Posts Tagged ‘Avenged Sevenfold’

Más paciencia que el Santo Job.

Imagina el tema, te pasas toda la mañana preocupado por tu salud, buscando tumores testiculares, lo que viene a ser tocándote los huevos pero con un motivo justificado, llega tu santa a casa, te empieza a agobiar por chorraditas sin importancia, que si no has pasado la aspiradora, que si no le has dado el biberón al bebé, que si dónde está el bebé, que si qué coño hace el bebé dentro de la lavadora (bañándose, qué coño va a hacer ahí dentro si no), ¿qué frase te definiría mejor en semejante situación? Exacto, “tienes más paciencia que el Santo Job”.

Mas, ¿de dónde viene esa frase? Busquemos pues el origen “histórico” de la frasecita de marras, entrecomillo “histórico” por dos razones, una porque me sale del postpucio, dos porque a no ser que seas judío, musulmán o cristiano creyente eso de que el origen es histórico es discutible, puesto que el santo Job es un personaje de la biblia.

Cuenta la biblia que Job era un alegre padre de familia, casado y con diez hijos, muy devoto, como ahora que los padres de diez hijos también son muy de voto al PP, un día se juntan Satanás y Dios y el primero le dice al segundo que si es devoto es porque Dios le dio todo lo necesario para ser feliz, sirvientes, riquezas y una familia unida (a los sirvientes al parecer Dios no les debía tener gran aprecio, serían comunistas o separatistas catalanes).

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Pulgarcito, con madres así ríete tú de las madrastras.

Juan Carlos, en la entrada dedicada a la prometida de Pablo Iglesias, Caperucita Roja, sugeriome la idea de analizar con detenimiento uno de esos cuentos tradicionales infantiles con múltiples versiones a cada cuál más gilipollas, “Pulgarcito”. Como casi siempre los hermanos Grimm ahí en plan gore, con rebamientos de tripas y demás, luego dicen que la tele de hoy tiene violencia, sí por los cojones, yo sin embargo opto por la versión de Charles Perrault.

¿Eres madre? ¿Padre? Caso que sí coincidirás conmigo que quienes ponen los nombres a los hijos son siempre ellas, esto normalmente se decide nada más quedarse embarazada y si discutes te puedes pasar un buen tiempo sin follar, así que el padre normalmente añade un “qué bonito, me gusta” a la sugerencia materna y a correr.
¿Por qué digo esto? Porque hay que ser hijaputa, sí, pero mucho, me refiero a la madre de Pulgarcito, como el niño nace pequeño le llama Pulgarcito… Sí señora, cómo se nota que hiciste pira a la clase “A una niña no la llames Carlota porque luego en el cole la dirán idiota”.

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Los hijos del tercer reich.

Voy a hablaros de una serie, alemana, con cierta polémica acompañándola, emitida en España por Canal + y TVE, “Hijos del Tercer Reich”, traducción literal donde las haya sí, ya que su título original es “Unsere Mütter, unsere Väter”, pero claro, hay que buscarle titulitos acordes, di tú que no te creas que esto es costumbre española en exclusiva, para el mundo anglosajón se ha titulado “Generation War”, es cosa de ZDF y su director es un tal Philipp Kadelbach, a este no le conozco, los protas a ver, es probable, pero como no tengo acceso a internet así tan fácil pues te jodes y buscas su filmografía.

Decir que a estas alturas cualquier peli, serie o lo que sea que narre lo vivido en los años de la segunda guerra mundial desde el punto de vista alemán y que sólo por ello resulte polémica es algo que a uno le toca los cojones pero bastante, coño, que somos mayorcitos, si a estas alturas de la peli como se suele decir, seguimos pensando que todos los alemanes de la época, sin excepción, eran una panda de hijos de la gran puta redomados, sádicos asesinos, comeniños, violadores de ovejas, caniches y lagartijas, criticones con para Cospedal y su mantilla o lo que es peor, que se hacían blogs a escondidas me da que hay un problema bien gordo que al menos servidor pasa siquiera de comentar.

Que hijos de la gran puta había, y muchos, nadie discute eso, pero, porque una vez veamos cómo fue la fiesta desde el punto de vista del agresor tampoco pasa nada ni debemos ya de raíz tomar como polémica una serie solo porque se apoye en contar la historia desde el punto de vista alemán, mírala antes y luego juzga. Decir que es una miniserie, tres episodios de una hora y media, en realidad es un telefilme que por cosas de programación se partió en tres.

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De cómo el hombre que daba la mano flácidamente se convirtió en escritor.

Flácido siempre ligaba de la misma forma, entraba en las discotecas, oteaba la fauna femenina y tras concretar el objetivo se disponía siempre a hacer bueno ese dicho, a las mujeres se las conquista con sentido del humor, se acercaba a la muchacha y tras presentarse le decía, “¿sabes que yo siempre sé cuándo se va a correr una mujer?”, ella, intrigada al ver por fin un hombre preocupado por la sexualidad femenina empezaba ya a sentir cómo le estallaban los garbancinos, él continuó, “sí mujer, cuando se pone el chandal”, y acompañaba la resolución del chiste con una sonora risotada para evidenciar lo gracioso que era.

“Ay Flácido”, comentó ella cachonda perdida, dando por bueno el famoso dicho antes expuesto, “como seas igual para todo….”, “querida, no me vas a creer, pero al mus y al follar no me gana nadie, sobre todo a lo segundo, tengo ganados hasta campeonatos del follar”.

Minutos después subían por las escaleras del primer motel cutre que encontraron, entran en la habitación y dos minutos después Flácido fumaba un cigarro como señal de un nuevo triunfo, otra mujer saciada que apuntar a su lista, mientras le daba una calada al farias miró a la chavala y, buscando su aprobación le preguntó, “¿qué?, ¿flipando no?, el mejor polvo de tu vida”. “Psss.. ¿tú estás seguro de que por esta mierda de polvo tan corto te dan premios?”.

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El escalofriante caso de Merikeit Flanagan.

Ríete tú de apariciones marianas, caso espectacular, extraño e irrepetible no hay como el de Merikeit Flanagan, , huelga decir que lo que a continuación vais a leer no es aconsejable para mentes cerradas, hay cosas que sí, que suceden, que cuesta creerlas pero que pasan aunque sea de siglo en siglo, asombrosamente podemos contar con el testimonio de la propia Merikeit Flanagan, la mujer que una vez le dio la razón a su marido.

Sí, acojonante, querida Merikeit, cuente cuente.

“Pues estaba yo un día preparando las maletas para ir al pueblo con Manolo, mi marido, metía sólo lo imprescindible y aun así me salían 16 maletas tipo sarcófagos de grandes que eran las putas de ellas, así que fui quitando ropa del Manolo, que total, una vez que va al pueblo se pone el bañador y se pasa el día a día asín, solo necesita el traje para la misa de los domingos, que por cierto, menuda la que han liado con el cambio de cura..”

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