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Faber, morir tal como vivió.

No sé si sabrás que este año es el centenario del comienzo de la “gran guerra”, la Primera Guerra Mundial de la que me he ocupado en numerosas ocasiones siempre con excelente criterio, sabéis también que el ciclismo es mi deporte favorito, pues eso, como quiero hacer una entrada así en plan recordatorio de esa contienda militar pues he decidido mezclar la guerra con el ciclismo, esto sería así como ampliar un tema ya esbozado en esta entrada, se trata de recordar a alguno de los ciclistas muertos en combate.

Fueron muchos, algunos famosos, Emile Engel, Carlos Oriana, Lucien Petit-Breton, Emile Friol… Estos fueron los famosos, los que eran estrellas, a saber cuántos más del montón perecieron, imposible saberlo, alguno incluso volvió, como Philippe Thys, belga, ganador de dos Tours a principio de los años diez y que tras la guerra volvió para volver a ganarlo en 1920. Mas cuando se habla de ciclistas muertos en el frente de la “gran guerra” es inevitable que surjan dos nombres, Octave Lapize y François Faber.

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Una entrada navideña, porque es navidad, niños, capad a Gaspar, que es un moñas.

Bueno, aprovechando estas bonitas fechas navideñas, llenas de amor, de buenos deseos, de agradables y entrañables cenas familiares, de comidas… Lamentablemente también ahí con toda la familia y la resaca, de bonitos y útiles regalos, de paz, de amor, de poder ir dando besos a todas las que pillas por la calle, “feliz navidad guapa, dame dos besos, mua mua”, vale, alguna, la mayoría, te ahostia, pero tú has dado besos y abrazado ahí sintiendo ese turgente par de pechos contra el tuyo mientras efectuas un disimulado frote con tu poderoso miembro viril, el mismo que instantes después recibe el pertinente y recurrente rodillazo, también lleno de paz y amor, mas una pequeña dosis de navideña mala hostia.

En estas entrañables fechas debo dar voz a alguien, a “un amigo”, un amigo vilipendiado y ninguneado, te cuento así resumido, luego si veo que resumo mucho pues ya te cuento cómo he decorado la habitación de la niña, aparte de genio y líder de opinión también soy un afamado decorador, al decorar habitaciones sobrando hasta pintura y al follar es complicado encontrar quien me gane.

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Trilogía “Merikeit la poetisa”. Tercera parte: “Un debate cojonudo entre el duro crítico literario y Merikeit, la autora de la obra”.

El duro crítico literario Flanagan y la poetisa Merikeit hacen el amor, follan para que me entiendas, al acabar Merikeit da gracias a la falta de sexo del autor, que propicia que sus personajes estén dándole al frote constantemente, Flanagan, encendiendo un pitillo, asiente: “la verdad que sí, mola un huevo, di que qué coño va a mojar ese imbécil con lo feo que es”.

Y Flanagan muere, por listo de los cojones, en su lugar aparece Flácido, el hombre que daba la mano flácidamente, le da la mano a Merikeit, flácidamente, y se la tira, al acabar Merikeit vuelve a repetir la ingeniosa frase de antes y Flácido asiente, encendiendo un pitillo, solo que en este caso flácidamente: “Pues no me explico el por qué no folla el autor, si es guapo y varonil como nadie”.

Y Flácido así se gana el derecho de establecer el debate acerca de la obra de Merikeit, esta:

Me acostumbré a esperarte.
Viniste.
No me acostumbro.

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Trilogía “Merikeit la poetisa”. Segunda parte: “El duro crítico literario ve la entrevista con la autora y se lleva las manos a la cabeza”.

Flanagan era un crítico literario, especializado en temas líricos y eso, de los duros, era tan duro que de las lentejas comía solo el hierro, el resto lo apartaba, rara vez aprobaba una obra, pues era sincero, de “20.000 leguas de viaje submarino” dijo que le faltaba profundidad, “van en un submarino coño, cómo le va a faltar profundidad”, le decía, “le falta y punto”.

Flanagan tomó el café de la mañana, se le revolvieron las tripas, se fue a cagar, para limpiarse usó la última obra recibida, decía asín:

Me acostumbré a esperarte.
Viniste.
No me acostumbro.

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Trilogía “Merikeit la poetisa”. Primera parte, “la obra”.

Me acostumbré a esperarte.
Viniste.
No me acostumbro.

*By Merikeit.

Todos los derechos reservados, en los torcidos aún hay plazas.

Poetisa

Coming soon the second part: “El duro crítico literario ve la entrevista con la autora y se lleva las manos a la cabeza”.

Posdata de esta genial rallada: Lechery y “Cynical”

“The Leftovers”, quedar para follar y acabar hablando de sus padres.

Antes de nada decirte que he visto alguna que otra serie, la segunda temporada de “Hannibal” por ejemplo, pero vale perfectamente lo que te dije acerca de la primera, salvo el final, ese sí que mola mucho. Vime también una serie británica cuya trama sonará sobremanera si la ves, la española “La Chica de Ayer” se basó en ella, vamos basar, fue una copia literal, hablo de “Life on Mars”, interesante, pero nada del otro jueves.

Vamos pues con una de las novedades de HBO, “The Leftovers”, a quien en cristianés alguien, con excelso tino, pensó que lo mejor era llamarle “Ascensión”, si, con dos cojones, tú vas al buscador y te sale “las sobras”, pues no listillo, es “ascensión”, yo si te soy sincero no tenía mucha idea de estreno de esta serie, me la topé por casualidad, pero la vi, y ahora te cuento de qué va y si es buena, mala o “pss”.

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“Incipits”

AVISO: Este es un post patrocinado, es decir, me dan algo a cambio de escribirlo, no es una entrada al uso por lo tanto, voy a hablarte de un libro, una novela corta, digital, escrita por Bypils, hacedora de un blog conocido por alguno de los que por aquí paran: NonPerfect, antes de hablaros del asunto, de “Incipits”, que así se llama la novela, me gustaría hablar del pago recibido por hacer esta entrada.

Porque no es un pago al uso no, ni dinero, ni jamones, nada, el pago fue por adelantado, no sé el tiempo exacto, tres años puede, no me acuerdo muchas veces de lo que me mide el nabo (con cantidades grandes es complicado retenerlas) como para acordarme del momento en el que ciberconocí a Bypils, otros dirían que “Pilar”, no, a Bypils, a Pilar no la conozco y sinceramente ni intención.

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“Ni quito ni pongo rey”.

La frase del título pues eso, es de esas de común uso, no me lo negarás, “yo nunca la he usado”, porque eres feo, feo e inculto, yo cuando vienen mis niñas ahí discutiendo por chorraditas, que si mi hermana me ha arrancado una pierna, que si mi hermana ha criado zombis y me los está mandando a traición comiéndome un brazo, siempre les digo “eh, niñas, que estoy viendo ciclismo, yo ni quito ni pongo rey”. En realidad la frase esconde un doble sentido, porque es de esas frases que se suelen usar como diciendo que alguien se mantiene imparcial cuando en el fondo está tomando partido. Ello es así porque en realidad la frase tiene un añadido: “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”.

Y sí, esta frase tiene un origen histórico muy claro y concreto, se dijo al final de una cruenta guerra civil en el Reino de Castilla, en el Siglo XIV, guerra que enfrentó a dos hermanos, Pedro y Enrique, hermanastros por más señas, Pedro es ese al que le apodan “El Cruel”, más que nada porque la más famosa fuente sobre su vida nos viene de la mano de un tal Pedro López de Ayala, ferviente seguidor de Enrique de Trastámara, futuro Enrique II de Castilla, los partidarios de Pedro sin embargo le llamaron “El Justiciero”. ¿Cruel? ¿Justiciero? Bueno, Pedro la verdad es que no se andaba con chiquitas, unas cuántas muertes hay que apuntarle.

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Más paciencia que el Santo Job.

Imagina el tema, te pasas toda la mañana preocupado por tu salud, buscando tumores testiculares, lo que viene a ser tocándote los huevos pero con un motivo justificado, llega tu santa a casa, te empieza a agobiar por chorraditas sin importancia, que si no has pasado la aspiradora, que si no le has dado el biberón al bebé, que si dónde está el bebé, que si qué coño hace el bebé dentro de la lavadora (bañándose, qué coño va a hacer ahí dentro si no), ¿qué frase te definiría mejor en semejante situación? Exacto, “tienes más paciencia que el Santo Job”.

Mas, ¿de dónde viene esa frase? Busquemos pues el origen “histórico” de la frasecita de marras, entrecomillo “histórico” por dos razones, una porque me sale del postpucio, dos porque a no ser que seas judío, musulmán o cristiano creyente eso de que el origen es histórico es discutible, puesto que el santo Job es un personaje de la biblia.

Cuenta la biblia que Job era un alegre padre de familia, casado y con diez hijos, muy devoto, como ahora que los padres de diez hijos también son muy de voto al PP, un día se juntan Satanás y Dios y el primero le dice al segundo que si es devoto es porque Dios le dio todo lo necesario para ser feliz, sirvientes, riquezas y una familia unida (a los sirvientes al parecer Dios no les debía tener gran aprecio, serían comunistas o separatistas catalanes).

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Ya podéis fustigarme a gusto.

Albricias, tenía una entrada en borradores 🙂

Una cosa te digo ahora mismo, para empezar, bueno dos, la primera, voy a hablar de un tema en el que no vas a estar de acuerdo conmigo, es más, te pareceré un idiota, un inculto, un depravado y no sé qué más. La segunda, me la pela, lo diré igual y además lo digo convencido, no es esta una de esas ocasiones en las que fuerzo la argumentación y acabo defendiendo cosas en las que no creo (algo que hago a menudo y que me sirven para mucho), no, qué va, esta vez todo (o casi) lo que diré lo pienso de verdad.

Querida Danioska hizo cierto día una entrada en la que, sin venir a cuento, empecé yo a divagar sobre el idioma castellano, o español, como más rabia te dé, sabiendo, como te dije (anda, qué de comas juntas, con lo que putea eso) que ni el tato estaría de acuerdo conmigo, ¿qué pasa? Que en ese blog la gente suele ser amable y educada y apenas se metieron conmigo, pero a mí me va la caña, y como vosotros, queridos lectores, aparte de feos, que lo sois y bastante, sois maleducados y zafios pues consideré apropiado hacer de nuevo mi argumentación, para que me podáis insultar a gusto.

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