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Teletiendas dichosas.

Querido Jatz solicita mi opinión y atención sobre un producto de teletienda, un producto que desconocía yo por completo, no soy muy de teletiendas, no soy muy de ver la tele y cuando en noches de desvelo me da por ponerme a verla soy más de ver los canales locales y sus anuncios de cachondas encima de motos sobándose los pechos y diciendo “ya mamé”, o “llámame”, que siempre me queda la duda.

El producto en cuestión son unos pantalones que te estilizan la figura, en teoría, es una faja cara vamos, te hace sudar dice el spot, literalmente, te los pones, sudas y adelgazas, con dos cojones, lo bueno del asunto es que valen 50 pavos del ala, es igual, como es pantalón entre otras cosas la ventaja que tiene es que te suda la polla también, hablo literalmente ojo, no es un rumanismo, o vulgarismo, que total, son vecinos.

crecepelo La publicidad dice que cuando haces ejercicio sudas más, cuando haces tus tareas también sudas, sudas incluso cuando te tocas los huevos (no literalmente porque recordemos tenemos la faja puesta), ¿el resultado? “Moldea tu figura, tornea tus piernas, levanta tus glúteos y aplana el abdomen, al instante”, sí señor, al instante dicen, yo me imagino al típico o típica señor o señora, del tipo que van a cagar al monte y cagan fuera y se ponen los pantalones estos, al instante no solo levantan sus glúteos, levantan también todo tipo de penes.

50 pavos oiga, 50 pavos por una faja, pues debe ser exitosa la cosa aunque no me creas, la apariencia física no nos importa, ¿ves? ¿Has visto tú en la teletienda vender productos para ser más simpático o buena persona? “Buenapersoneitor 2000, póngase buenapersoneitor 2000 y ayude a sus vecinos a entender las instrucciones para cambiar una bombilla del coche”.

Más allá del producto este, del pantalón, la cosa me hizo recordar algo que me pasó hace un mes más menos, limpieza de trastero y encuentro unas viejas revistas de esas de tetillas, no, no son mías, en las mías no aparecen ya esos felpudos tan poblados, esta era de los ochenta o así, como le dije a la parienta ni las revistas, ni la muñeca Barbie succionadora, ni la vagina eléctrica con la pegatina “líder de opinión, no tocar” eran mías, “son del tipo que vivía antes aquí querida, sin duda, menudo fantasma, líder de opinión dice, líder de salidos, fíjate, si se ha dejado una cabra ahí atada y todo”.

En fin, a lo que iba, ya en serio ahora, en esos años también existía la teletienda de productos de escasa utilidad y sobre todo eficacia, en forma de anuncios en las revistas de este tipo, encontré uno que la verdad, me resultó superinteresante, una poción de amor, tú en teoría echabas unas gotas de esa poción en la bebida de la mujer a la que quisieras meterle el lomo hasta el zancarrón y caería rendida a tus pies, rendida a tus pies literalmente de rodillas claro, adivina para qué.

Y la cosa es que me dio por pensar, primero en llamar a ver si seguía existiendo la empresa y comprar una garrafa de cinco litros, pero segundo en que coño, es más que probable que en ciertos casos el tema tuviera su efectividad. No con los feos claro, porque o les enseñas a hipnotizar o por muy simpáticos y/o graciosos que sean no se van a comer un colín, doy fe de ello, pero sí con cierto “target” (ole ahí cómo me expreso de medianoche), el de los tímidos.

No voy de coña ojo, voy en serio, tú vendes un frasquito de mierda (me refiero al tamaño, en el contenido puedes meter agua mismamente) por 50 pavos, dices que es echar tres gotitas en la bebida de la mujer a quien te quieras zumbar y tate, hecho. Ponémonos en situación del bar, de la cita, de lo que sea, el pavo le mete las gotitas con la esperanza de luego meterle el nabo y con la seguridad de que las dichosas gotas hacen efecto le entra, triunfa, el producto es efectivo.

Evidentemente no, el producto es una puta mierda, pero basta que tú te creas que funciona para que te atrevas, sin el producto, caso de atreverte lograrías el mismo éxito, pero sin esa seguridad del producto milagroso ni lo intentas.

Posdatilla al canto, Freedom Call y “Fairyland”.

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  1. 19/08/2014 en 06:02

    Agua milagrosa, para lo que usted quiera le funciona, piense en algo que quiera remediar, componer o mejorar y si, esa agua traída del mismo río Jordán es la solución !

    Y si no es agua, pomada, ungüento, pócima, menjurje o como quiera usted llamarle, le llamamos

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    • 21/10/2014 en 18:45

      Es lo que digo, si ese agua, por ejemplo, fuera tan milagrosa, no habría pobres ni enfermos al lado del Jordán 😀

      Besotes querida

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  2. Jatz Me
    19/08/2014 en 08:23

    Jajaja ya ni me acordaba del anuncio…Era malo con solemnidad, como la gran mayoria. Aunque supongo que más de una y uno se lo habrán comprado (mira, por ahí un par levantan la mano 😉 )
    ¡Cómo cambia el mundo en 20-30 años! Antes vendían productos para llevar la melena del Joey Tempest por ahí abajo, y ahora se vende la depilación extrema. XDD
    PD: El Buenapersoneitor 2000 es de Doofenshmirtz, ¿no?
    GRACIAS

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    • 21/10/2014 en 18:49

      Qué grande el Doofenshmirtz (lo pongo como tu poque no tengo ni idea de como se escribe) es ejemplo claro de un grandísimo personaje de la tele enclavado en una serie que vaya, ya quisieran muchas para adultos tener la calidad de esta.

      Pues si, asi es la vida, cuando hay tanta teletienda es porque algunos pican (picamos)

      Abrazos mozo.

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  3. 19/08/2014 en 08:45

    El efecto placebo…efectivamente, muchas veces funciona, la fe mueve montañas, o en este caso del que hablas, perder la inseguridad.
    Todo un tema, no el de la teletienda, sino el de la inseguridad y como nos jode la vida y nos hace fracasar, un Tratado podría yo escribir sobre eso.
    Besos, querido

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    • 21/10/2014 en 18:50

      Ahí está el tema, yo no ligué nunca tanto como cuando decidí que me sudaba el nabo que me mandaran a la mierda 🙂

      Besos reina.

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  4. 19/08/2014 en 11:42

    Totalmente de acuerdo con Inma. El efecto placebo hace milagros. El anuncio ése de la faja lo vi el otro día y me puse a pensar que como alguien se ponga eso ahora en agosto va a pillar el sarampión, como poco. También me sorprendió comprobar que no sólo pierdes grasa sino que hasta te marca los abdominales. Un milagro, oye. Yo es que siempre he sido muy fan de la teletienda como puedes comprobar aquí, si te aburres: http://plagiandoamialterego.blogspot.com.es/2012/01/confesiones-televisivas.html Besotes!!!

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    • 21/10/2014 en 18:54

      Es más, hasta te desarrolla los biceps 😀

      Es que exageran tanto que pierden clientes, si rebajaran sus presuntas cualidades picaría más gente.

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  5. 19/08/2014 en 19:02

    Los productos de venta por catálogo de hace algunas décadas eran de lo más surrealista, claramente engañosos pero con un descaro que resulta hasta simpático. Hace algunos años escribí una entrada sobre ello:

    http://pepecahiers.blogspot.com.es/2010/07/mentiras-por-catalogo.html

    Saludos.

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    • 21/10/2014 en 18:55

      Ese glorioso aparatito que permitía espiar a través de las paredes…

      Saludos mozo.

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  6. 19/08/2014 en 22:19

    Ahora hay uno que me flipa bastante, en el que unas señoras subidas a una escalera dejan caer un huevo sobre una pantufla. El del chef Tony y sus demostraciones de cuchillos me hipnotizaba tó, pero ahora ya sale menos.

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    • 21/10/2014 en 18:56

      Pues le he visto hace poco anunciando alguna movida de cocina, una plancha o asi, es que el tipo te lo vende, coño, que he estado a un pelo de llamar 😀

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  7. 19/08/2014 en 22:26

    De cuando venían en revistas se me quedó grabado (además de las cremas para “senos turgentes” y alargar penes) el de un burro al que le apretabas de las orejas y cagaba cigarros. Los de la tele apenas los veo. En la radio te cuelan alguno de vez en cuando en medio de un programa. Es importante que el producto tenga nombre inglés y que el que lo pronuncia lo haga muy exagerado. Importantísimo hablar muy deprisa, porque al fin y al cabo pagas por tiempo y no por la cantidad de cosas que digas. Cuando te parece que te han ajustado el precio-chollo, resulta que te regalan otro y tienen un detalle especial si además lo pides entre los cincuenta primeros.
    Un abrazo.

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    • 21/10/2014 en 18:57

      Esa es otra, si vale 50 te dicen que vale 100 y que te regalan otro, asi te venden dos 😀

      Abrazos.

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  8. 20/08/2014 en 00:25

    La pluma de Dumbo….besos!

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  9. 20/08/2014 en 15:59

    Lo que se dice que vale más el efecto psicológico que lo que haga el producto….estoy de acuerdo líder.
    Un Abrazo Maestro Dess… 🙂 .

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  10. 20/08/2014 en 16:45

    ¿Y si es un frasquito de burundanga? ¿Ehhh? ¿Ehhhh? Entonces sí funcionaría. Caería rendida a tus pies, dando con los morros contra el suelo como le siente muy mal.

    Buah, la faja reductora esa es más vieja que el cagar, tiene que serlo, porque yo hace siglos que apenas veo la tele y la recuerdo perfectamente.

    Por cierto, Dess, a dos capítulos estoy de terminarme la primera temporada de American Horror Story… Es deliciosamente mala.

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    • 21/10/2014 en 19:01

      Vaya, pues a mi me gusto mucho 🙂

      De hecho me gustaron las tres temporadas, pero no me hagas mucho caso que soy un raro

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  11. 23/08/2014 en 19:52

    Y el de la faja no es de los mejores jejejeje hay cada invento bárbaro, pruebalos, te encantaran. Mmmm que buen tema suena. Besos posesos.

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    • 21/10/2014 en 19:01

      Y ojo, que si bien la mayoria de las camciones son asi, ligeritas y happys, tienen un par de canciones realmente tremendas.

      Besotes reina.

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  12. 01/09/2014 en 01:47

    Pues cuando terminaba yo el colegio me hablaron de un frasco a la venta en sexshops que las ponía como motos, con leyenda urbana incluída (una chica que tomo del frasco sin compañía adecuada y murió en el coche de un infarto mientras se trataba de montar al freno de mano del auto). No lo tomábamos muy en serio pero nos planteamos darle unas gotitas a una profe en la fiesta de fin de curso (una que nos caía gorda, por ver si se iba al baño y no salía o si se marchaba antes de tiempo de la fiesta con cierta prisa). No puedo dar fé de la existencia real del producto pues quien debía comprarlo nunca lo hizo (quizá fué quien nos habló de él). Abrazos, Dess. Supongo que de vacaciones, yo de vuelta (the horror, que decía Brando en aquella película).

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    • 21/10/2014 en 19:03

      Yo recuerdo una cosa, debía de ser pastilla, que la llamaban “cachondina”, pero no llegué a probarlo porque lo triste es que ni siquiera ocasión de ponerla a prueba tuve 😦

      Abrazos.

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      • 21/10/2014 en 21:42

        Yo no sé ni si el producto era real. Se lo ibamos a poner a una profe que nos caía gorda. Nunca me lo creí del todo.

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  13. 13/09/2014 en 23:43

    El beneficio de los placebos, suele pasar… te funcionó?

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    • 21/10/2014 en 19:04

      No lo necesité, vaya, que llegó un día en el que yo a mí mismo me dije que qué más daría que me rechazaran y me solté, y funcionó 😀

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